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Aunque sea con cierto retraso os quiero contar qué tal las funciones de Los pescadores de perlas,´dentro de la temporada de la ABAO, siendo el título que cerraba la temporada.
Reconozco que parto de una premisa: con la excepcion del tristanesco Werther, la ópera francesa no es santo de mi devoción.
En el caso concreto de Los pescadores de perlas, la entiendo demasiado Kitsch, con sobredosis de "pastel" y que plantea, además, trampas de cierta entidad para los cantantes, especialmente para el tenor.
En la función del pasado martes ví y escuché lo siguiente:
* Bros, como Nadir, enseñó su particular voz y una técnica muy adecuada pero -según me dijeron el descanso- tenía una pequeña afección en la garganta que le impidió rendir al máximo en su aria del acto primero. El duo con el barítono, lo mejor de la noche.
En general, anduvo con exeso de precaución y transmitió inseguridad en la parte aguda. ¿La afección dichosa?
* Vassallo, como Zurga no cumplió con las expectativas. Buenos agudos, demasiado buenos si se quiere, porque en ocasiones parecía ponerse en evidencia la línea de canto por la obtención de un agudo espectacular. Es muy joven pero me decepcionó porque parece evidente que puede cantar mucho mejor.
* Rosendo Flores, como Nourabad, pues hizo lo que pudo. El papel es como para echarlo a los leones y en sus pocas frases mantuvo el tipo. Buena preswencia escénica. será Colline el próximo septiembre en la obra inaugural de la temporada 2004/05.
* Y dejo para el final a Ainhoa Arteta, Leila. recibió vítores, aplausos, silbidos de los buenos y una ovación nada desdeñable al final de su actuación pero...
Le veo más cantante que hace unos años pero le falta algo: cierta tirantez en los agudos, en ocasiones demasiado efectismo. esta claro que no es mi tipo aunque le acepto una evolución en positivo. Jugaba en casa y triunfó, eso es evidente.
* Rizzi Brignoli, el director de orquesta, dirigió con mucha pasión, hasta con demasiada pasión. En los concertantes solo se oia al coro y a la orquesta y eso que mi localidad está "encima" del escenario. Creo que no supo guardar el equilibrio entre todos los protagonistas y se decantó en exceso por la orquesta.
* La escena, del montón. Sin nada especial sin destacar ni para lo bueno ni para lo malo. Muy a lo clásico (cingaleses vestidos de cingaleses), pasó bastante desapercibida.
* El coro, notable, aunque como antes apuntaba con la orquesta, tendía a tapar a los solistas en todos los concertantes.
Una buena función, aunque muy lejos de los exitos de la tempoarada. En otro mensaje os haré, si interesa, mi resumen particularísimo de la temporada 2003/04 bilbaína.
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