Vamos por partes. Normalmente se suelen recomendar para iniciarse, todo lo que es belcanto, Verdi y algunos dramones telenovelescos puccinianos, asumiendo que se conecta con mayor facilidad a obras de este tipo al llevar implícitos códigos que exigen menos caminos de exégesis. Aunque se defienda ferozmente por parte de un grupo de aficionados ultraconservadores (en este hilo claramente retratados), que uno al nacer lleva implícitos los códigos de estas óperas, esto, naturalmente, es una mentira; las concepciones absolutas en el arte no creo que sean aplicables.
El problema principal nace de categorizar la ópera como ópera para entendidos y ópera para masas; grave error, ¿por qué? ¿Qué se gana? Así, en teoría, es más compleja la primera si suponemos que implica un estudio conceptual muchísimo más elaborado (porque muchas de estas obras no hablan de cosas triviales) y exige una participación más activa por parte del oyente. En el caso de ópera de masas, la segunda, creo que el mejor ejemplo está siempre en el belcanto, si asumimos la forma como muchas de estas óperas fueron hechas (entre que el compositor recibía un encargo y el día del estreno, pasaba muy poco tiempo -y las prisas a menudo degeneraban en obras irregulares-), al público al que iban dirigidos (que se prodigaba en comer, beber, hablar, chisme, actividades lúdicas...) y los libretos que tienen (que en su mayoría son una banalidad)... no es necesario que un nuevo oyente se sienta identificado, ni que pueda entrar a los códigos de esa época, pese a melodía cantable y lujuriosa; de hecho yo mismo siento un alejamiento con este período. De hecho resultaría más probable que un nuevo oyente se sienta identificado con obras modernas dado a la contemporaneidad del discurso.
Por lo que yo defiendo, y defenderé, que no hay una forma de iniciarse en el mundo de la ópera, esto no es una ley inexorable y no hay ninguna necesidad matemática o física o química que imponga que se debe iniciar por tal obra, tal período, tal sistema. Las opiniones aquí plasmadas sólo obedecen a las experiencias de cada uno; sus traumas y sus filias y nada más, bueno tal vez como una
justificación de los gustos personales bajo una capa de falsa objetividad, como dice mi querida santuzza: "
Ninetta te dice que Boheme porque le gusta a ella, yo te diría don carlo porque me gusta a mí, Rinaldo te dirá que el oro, y así...". Lo mejor es que cada uno inicie con lo que más le llame la atención, para mí lo más importante, y que esto no se convierta en una imposición o en una moda; pueden ver por mi nick con cual obra inicié y aún sigo aquí. Porque precisamente si se es "primerizo" no existe dureza, más allá de los prejuicios extramusicales infundidos, desafortunadamente, por los mismo melómanos.
Carl Tunner escribió:
No sé. A mí me gusta toooooooodo, todito, todo Verdi.
Fundamentalista.

Anjemmaat escribió:
a mí el canto me daba lo mismo. Ya ves, existimos.
Aquí otro más. Ya somos dos...
Carl Tunner escribió:
Die Soldaten
Como es una ópera que no se representa a menudo, no creo que sea una mala opción. Y hasta cierta forma el oyente se puede identificar con el argumento, dado que en el mundo aún perdura: la explotación, la brutalidad, la guerra, la codicia, la lujuria... No hay duda de que puede ser una experiencia difícil de olvidar. Yo mismo, la primera vez que escuché Die Soldaten, no puede aguantar las ganas de estallar hacia el final de toda esa gran monstruosidad (no lo uso en un sentido peyorativo) fue como mi propio funeral. Sí te puede enganchar a más de uno, me imagino un joven aficionado al hard rock (tal vez no para escucharlo seguidamente, pero es un golpe terrible que deja cicatrices, -para un adolescente atribulado-).