Vamos pues con la sinopsis (larga, pero sinopsis)
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ACTO I
New Hope Valley, Tennessee, "una noche de lunes a mediados de julio" (podría ser esta noche...). Se está celebrando un baile (square dance) en el terreno de la parroquia.
Susannah Polk, una bella joven de 19 años de la localidad se divierte bailando, pero las esposas de los ancianos están mas ocupadas hablando del nuevo predicador que va a llegar al día siguiente: será capaz de salvar suficientes pecadores? Una mujer,
Mrs. McLean, señala a Susannah como ejemplo, añadiendo que solo es lo que podría esperarse de una huérfana criada por su hermano dado a la bebida. De pronto les sorprende la llegada del predicador,
Olin Blitch, que declara que trae la palabra del Señor a todo el valle. Al fijarse en Susannah, pregunta quíen es, a lo que Mrs McLean replica que tanto ella como su hermano,
Sam, son malos. Blitch promete que rezará por ambos esta noche y saca a Susannah a bailar.
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Por la noche, frente a la vieja granja de los Polk, Susannah le cuenta cómo ha ido el baile a
Little Bat McLean, un joven un poco retrasado, cuyos padres, el
Elder (Mayor, cat. religiosa, a partir de ahora Anciano) y la Señora McLean, no quieren que se relacione con los Polk; pero, atraído por Susannah, él no hace caso.
Admirando el cielo estrellado, Susannah sueña con el día en el que pueda ver lo que hay detrás de las montañas. Su hermano, un soñador incomprendido, llega y le pregunta si lo ha pasado bien. Antes de retirarse, ella le pide que cante la canción que su padre solía cantar.
La mañana siguiente, los cuatro Ancianos de la parroquia (Hayes, Ott, Gleaton y McLean) van buscando un arroyo para que el pastor nuevo pueda celebrar los bautismos. En ese momento avistan a Susannah que se baña desnuda en el arroyo donde lo hace habitualmente. Escandalizados, deciden contárselo a Blitch.
Esa noche, en el transcurso de una cena parroquial en el mismo sitio donde ayer se organizó el baile, las esposas de los cuatro Ancianos (de las cuales Mrs. McLean es la mas venenosa y Mrs. Gleaton la mas tolerante) discuten la conducta escandalosa de Susannah y esperan que llegue el predicador. Sospechando que hay algo que no va bien pero sin saber qué es, Susannah llega y se ofrece a colaborar en la cena trayendo guisantes recién recogidos y guisados. Cuando le responden que no es bienvenida, se va confusa.
De vuelta en casa, al buscar a Sam, en su lugar encuentra a Little Bat, que explica por qué ha sido condenada al ostracismo. Susannah, que siempre se había bañado allí, no entiende qué hay de malo en ello, pero el chico continúa contándole que le llaman mujer perdida, que su madre le obligó a decir que él también había sido seducido por ella. Indignada por su mentira, Susannah le echa de allí, y le conmina a no volver nunca. Cuando Sam vuelve a casa, ha oído ya los rumores, y lamenta la mezquindad de la naturaleza humana que permite que pasen estas cosas, añadiendo que ellos nada mas pueden hacer que capear la tormenta.
ACTO II
La mañana del siguiente viernes, Sam informa a su hermana de lo que la comunidad demanda: una
confesión pública. Ella replica que no tiene nada que confesar, aunque está empezando a preguntarse si el diablo está tentándola de algún modo, sin saberlo. El arroyo ahora está siendo utilizado para el bautismo, y Blitch le ha pedido que acuda a una reunión de oración que se celebrará por la noche; Sam cree que Susannah debería ir para demostrar que no tiene miedo, pero ella se siente incapaz de encarar la desaprobación pública. Sam dice que tiene que vaciar sus trampas al otro lado de la montaña, pero que volverá al día siguiente.
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Esa noche, en la iglesia, Blitch recoge la colecta mientras la congregación canta un himno. Comenzando su sermón, Blitch destaca la necesidad de salvarse personalmente, y llama a aquellos que no han sido bautizados a acercarse. Varios candidatos acuen a la llamada. Entonces Blitch se dirige a Susannah, a la que los demás miran acusadoramente. Contra su voluntad, como si estuviera en trance, se acerca para recibir la bendición. Blitch le sonríe y entonces ella despierta y huye de la iglesia gritando "
NO!!"
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Una hora mas tarde, ya en su casa,
Susannah recuerda una canción tradicional que refleja su soledad y su pena. El predicador la sorprende: al no haber podido convertirla en la iglesia, ha venido a hacerlo ahora. Ella se defiende valientemente, acusando a la comunidad de su injusta exclusión. Blitch, atrapado en un conflicto entre su comprensión de lo humano y sus rígidas convicciones religiosas, se descubre atraído por Susannah, y la abraza. Su fuerza de resistirse se agota, y Susannah permite que la siga a la habitación. Allí el predicador descubre que después de todo, antes de ese momento la chica era vírgen.
El sábado por la mañana,
Blitch se arrodilla en la iglesia pidiendo perdón a Dios: su pecado y su cstigo son escalofriantemente reales para el. Cuando los Ancianos, sus esposas y Susannah entran, declara que la joven era inocente y debería ser perdonada. Los Ancianos se preguntan qué le ha hecho cambiar de opinión tan radicalmente y no le creen. Se van para esperarle en el bautismo. Sola con él en iglesia, Susannah empieza a reirse amargamente. Cuando Blitch le pide perdón, dice que ha olvidado lo que significaba esa palabra.
En el porche de los Polk, al atardecer,
Sam vuelve de su viaje y descubre lo que le ha pasado a Susannah durante su ausencia. Cuando pregunta por qué se entregó al predicador, ella dice que no tenía mas fuerza para resistir, y que de todos modos todo el mundo pensaba lo peor de ella. Furioso, Sam toma un rifle y se dirige al lugar bautismal en el arroyo. Susannah, que no le cree capaz de matar a Blitch, queda petrificada al escuchar un disparo. Little Bat llega corriendo a dar la noticia del asesinato, seguido por los Ancianos y el resto, que amenazan con linchar a Sam, y exigen que Susannah abandone el valle. Riéndose de sus intentos por hacerla sentirse culpable, toma un rifle y les expulsa de su propiedad. Susannah llama entonces a Little Bat, rogándole que se acerque, para abofetearle entonces con todas sus fuerzas, y se ríe mientras el huye.
Así queda, consciente de la soledad del exilio que se ha creado, y fortalecida para encararlo.
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