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Función de ayer, día 21 de junio. Aquí van mis impresiones:
Elina Garanca: La conocía por el Youtube y por discos. Me encanta, y para mí era el principal aliciente de la función. La voz es bellísima y muy bien manejada. Canta con gusto y elegancia. Actúa con convicción, pero sin desmelenamientos. Escénica y físicamente es una preciosidad. Todo ello sumado hace de ella una Carmen espléndida. Sin embargo, me atrevería a ponerle un pequeñísimo reparo: le falta un punto de “ordinariez” (la dosis justa, no más). Su Carmen es demasiado refinada en lo escénico, y en lo vocal resulta a veces incluso “belcantista” (entiéndase el sentido de la expresión). Claro que esta es “su” versión, que, insisto, me parece magnífica.
Marcelo Álvarez: Hizo un primer acto discreto y fue a más a lo largo de la obra. No comparto los reparos que se le ponen por su supuesta sobreactuación en el último acto. De un ciudadano como D. José que está fuera de sí no cabe esperar que se comporte con corrección (es tan incorrecto que llega a apuñalar a Carmen), ni mucho menos ejerza la sublime virtud de la tolerancia. Por favor, no nos dejemos llevar por las modas que ensalzan lo “descafeinado”. Tengo una reserva en cuanto a la calidad intrínseca de la voz, que es de volumen medio y de timbre grato, pero para mi particularísimo gusto le falta “punta”, esmalte, quizá algo de metal, brillo en definitiva.
Marina Rebeka: Para mí, la sorpresa de la noche. Hizo una Micaela más “consistente” de lo habitual, con una voz preciosa que nos hace desear verla en cometidos más importantes (estuvo anunciada para La Traviata). Rivalizó en belleza con su compatriota Elina. Esta fue la Carmen de las letonas guapas, hasta el punto de hacernos pensar si al pobre D. José no le habría ido mejor haciéndole caso a su mamá. Tuvo un gran éxito (ya se sabe que Micaela siempre lo tiene) totalmente merecido.
Alexander Vinogradov: Parece que se ha puesto de moda encomendar el papel de Escamillo a bajos. A mí me pareció un Escamillo bien cantado, con una voz grata, y algo falto de “torería” en lo escénico.
Bien el resto de los intérpretes vocales, con especial mención para Vicenç Esteve, así como el bailarín Primitivo Daza
Zubin Mehta: En su línea de siempre, con su especial cuidado del color orquestal y su personal sentido de la brillantez, que a mí personalmente me encanta.
La Orquesta, el Coro y la Escolanía: En su habitual nivel de excelencia los primeros. Los chavales, bien en el coro de soldaditos y un poco más desajustados al final.
La producción: Cuando se estrenó escribí que había sido “correcta, ya que ha cumplido el requisito fundamental de toda producción operística: no molestar. Por lo demás, todo fue más o menos clásico, excepto los cascos y metralletas de los soldados. Bien el movimiento de masas, y muy “original” el recurso a la luz roja en el momento del apuñalamiento, en clara referencia a la sangre. Lástima que esto ya lo hizo Diego Monjo (¿o era Lolita Poveda?) en 1976. En cuanto a los decorados, con la excepción del tercer acto, donde apareció una gruta de los contrabandistas, se limitaban a unos cuantos paneles sin significado aparente alguno. Es una solución muy práctica y funcional, puesto que lo mismo sirven para Carmen que para La verbena de la Paloma o cualquier otra obra”. Escribí esto hace tres años y lo reitero con una salvedad: en el tercer acto no apareció la gruta sino más paneles, lo cual refuerza la tesis final.
“La producción de Saura no tiene ideas y quizás en ello radica lo más apreciable, porque así tampoco las tiene malas” (Tunner)
“Los abucheos propinados desde Paraíso me parecieron algo exagerados: cosas mucho peores se han visto” (Fernando 71)
“He visto Carmen, no una nave venida del espacio cantando habaneras y un alien de toreador” (Antxi)
“¿Lo mejor? que no molesta y es ignorada por cantantes y público ( ya es importante hoy en día)” (Tucker)
“Peores cosas se han visto” (César Rus, Las Provincias)
O sea, que somos varios los que estamos de acuerdo en conformarnos con una producción francamente anodina porque por lo menos no molesta. Ello debería hacer reflexionar a los que se dedican a destrozar las óperas en cuanto a la aceptación que sus “genialidades” tienen. Aunque por mi parte debo añadir que a mí anoche me gustó la producción bastante más que en el estreno. Y es que cuando hay voces….
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