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Bueno, ya definitivo sin medias tintas ni pasteleos, Florian Vogt ES MUY MALO.
Que este hombre con una vocecilla "querula", sin centro, sin grano, sin carne alguna, agudos como laminitas, (hablar de metal sería un sarcasmo) blanca hasta lo infantil, de acentuación insulsa y blandorra, esté cantando Wagner, sólo nos puede dar una idea del panorama que tenemos. En cualquier época no hubiera pasado de Mozart y del Jaquino o del David siendo generosos.
Pero es que no tiene técnica alguna, no sabe lo que es el paso, al sonido se aprieta de forma inmisericorde conforme sube hacia el agudo. Las notas altas no tienen posición, ni expansión. Bailotean, porque no están pasadas a los resonadores superores ni bien apoyadas sul fiato. El canto es correcto sí, no ladra no, pero monocorde y aburrido a más no poder, desvaído, los supuestos "pianos" son falsetes blanquecinos más propios de una escolanía. Además, no va a durar nada. Cantar un papel como Paul le fuerza hasta límites insospechados. La orquestación de la obra es densa, se requiere metal para pasar la orquesta. En los momentos de mayor aparato desaparece cruelmente.
Que pase el siguiente camelo.
Por lo demás, una función de una magnífica ópera que hay que celebrar que se represente en el Real, en la que me ha gustado la dirección musical de Steinberg. Más allá del exceso de decibelios del algún momento, ha expuesto magníficamente la fascinante orquestación, ha tenido pulso narrativo, tensión teatral y, aunque no ha podido evitar que lamentemos las limitaciones de la orquesta y su falta de refinamiento tímbrico y transparencia, ha extraído un sonido como pocas veces.
Estupenda la producción de Decker como ya se ha dicho hasta la saciedad.
Flojo el reparto, además del tenorino de timbre lácteo, una honrada Manuela Uhl, guturalita, con agudos abiertos, pero sólida y digna. Una profesional. Insuficiente a todas luces Lucas Meacham de voz seca y engoladal. Sin ninguna magia en el bellísimo lied de Pierrot. No sólo superado por el barítono que la cantó en la Gala de la Asociación Wagneriana, sino que me gustó mucho más un cantante que aborrezco como Skovhus en el Liceo. El hombre se mueve en su salsa en los contornos operetescos de la pieza.
Buen éxito de público aunque no excesivo. Conato de aplauso después de la canción de Marieta y dúo subsiguiente pero siseado, ya que la representación continuaba. Sonrojantes los bravos que se he llevado una cantante tan burda como la que interepretaba a Brigitta.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
Última edición por Carl Tunner el 18 Jun 2010 0:33, editado 1 vez en total
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