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La Traviata
Teatro de la Maestranza
Sevilla, 14 de Junio de 2.010
Las poco apasionadas críticas que había leído de la noche del estreno me hacían maldecir mi mala suerte en el sorteo de las entradas del pasado septiembre. Mientras tanto me dirigía al teatro pensando en encontrar a alguien que tuviera algún familiar que se operara en un par de días y que estuviera dispuesto a cambiarme sus entradas por las mías y así poder ir a ver a Mariola Cantarero y a Ismael Jordi. Tras fallar en mi intento, al final decido entrar a falta de un par de minutos para que empiece la función sin muchas esperanzas puestas en ella.
Suena el preludio. No sé si es porque ya me esperaba lo peor pero aquello pareció lo más hermoso que había escuchado en todos los años que llevó acudiendo al Maestranza. Vaya con el Andrea Licata pensé.
“Flora, amici…” Pego un bote en mi asiento. Por un momento pienso que todos los críticos de la ciudad deben de estar sordos. Esa voz… ¡¡¡Qué voz!!! ¿Esa es la Amsellem? La verdad es que a mi no me lo parece, pero ni la he escuchado mucho ni tampoco han dicho nada de que haya habido cambio de reparto a última hora. Quizás tras lo de la Cedolins ni se atreven a decir nada. Pero es que ese timbre me recuerda a… Mmm, no puede ser pensé. El cansacio me hace escuchar lo que quiero oír y no lo que oigo.
Empieza el brindis. El Teatro enmudece. No he visto ni he escuchado en mi vida a ese Ilincai, pero cualquiera podría reconocer esa voz y esa no era la voz del Ilincai, seguro. Y eso era porque esa era la voz Alfredo Kraus. Pero aún así eso no era lo más increíble. No sólo era la voz de Alfredo Kraus, sino que allí estaba Alfredo Kraus. El teatro completo estaba estupefacto.
“Trai voi sapro dividere…”. Madre de Dios. Es ella. Es la Callas. Me restriego los ojos. Sí, es ella. Mis ojos me pueden engañar pero mis oídos no.
Cuando acaba el “Un di felicie, eterea…” el público ya esta totalmente desatado. No se vosotros pero yo nunca había visto hacer la ola en un teatro de ópera. Se nota que han empezado los mundiales de fútbol. De hecho durante el descanso nadie se movió de su asiento y todo el mundo se dedicó a cantar el “Violetta oe oe oe….”
En fin os podéis imaginar como fue el resto. El público enloquecido se comportaba como si estuviera en un concierto de rock. Durante todo el segundo y tercer acto el público no se sentó, encendiendo incluso sus mecheros o móviles durante el “Parigi O Cara”.
Pedro Halffter puede apuntarse un tanto. Se habían escuchado rumores de que se le había visto hablando con Craig Venter, el del genoma humano, pero los rumores eran tan absurdos que nadie los hizo caso. La cosa es que el proyecto ultrasecreto del que todos nos reíamos consistía en clonar a las grandes estrellas del pasado dado el nivel vocal del presente siglo. El proyecto es de tal envergadura que de hecho mis fuentes me indican que existe un correo en el que Halffter le dice literalmente a Venter: “Si la Olivero y la Simionato no se quieren morir acabamos con ellas y ya te encargas tú de clonarlas. Es preciso que ambas vuelvan a subirse a un escenario”. Mis mismas fuentes me indican que la Caballé no sabe si reír o llorar, si contratar un guardaespaldas o pedir explicaciones de que por qué a ella no la han asesinado también.
Me he puesto en contacto con la policía y me confirman que en los últimos meses han sido profanadas además de las tumbas de la Callas y de Kraus, las de Conchita Supervía, Kirsten Flagstad, Kathleen Ferrier, Elisabeth Schwarzkopf, Renata Tebaldi, Enrico Caruso, Lauritz Melchior, Miguel Fleta, Hans Hotter y Luciano Pavarotti. En ese mismo momento me indica el amable agente que esta misma noche, poco después de finalizar en Sevilla la representación de “La Traviata”, ha sido profanada la tumba de Titto Gobbi, si bien esta vez el “modus operandi” parece haber sido distinto pues han dejado una nota reivindicando la profanación. En ella indican que el secuestro del cuerpo tiene como única finalidad que ningún irresponsable pueda intentar clonar al Sr. Gobbi. Me indican que la banda criminal que ha hecho la reivindicación responde a las siglas de UNELO. La policía no conoce nada sobre posibles actividades criminales anteriores de dicha banda.
Pero volvamos a la representación. Me diréis que no he hablado sobre Giorgo Germont. ¿El motivo? Que no hubo. Como explicaba Pedro Halffter resulta que el laboratorio había clonado a Kraus a dos edades distintas. Un Kraus era joven e interpretaría a Alfredo, y otro Kraus de más de 60 años se encargaría de Giorgo. Algún iluminado pensó que sería un golpe de efecto perfecto, pero estaba claro que ninguno de los investigadores sabía nada de ópera y eso de que el papel de Giorgo no podía hacerlo un tenor les sonaba a chino y a cosas de esos chiflados de la ópera. “Un cantante es un cantante, lo demás es de quisquillosos“ se dice que murmuraban en corrillo en los laboratorios de Venter. Cuando Halffter se enteró enfureció. Les dijo que cuando se muera Plácido Domingo que lo clonen, y que si quieren montarse un “Simón Boccanegra” donde todos los papeles incluido el de María los haga Plácido que lo hagan, pues Domingo estaría encantado, pero que esta vez él les había pedido a Bruscantini. El problema parecía irresoluble pues ya no quedaba tiempo para clonarle y George Petean, el Giorgo del día del estreno decía que a él no le echaran el muerto encima, que bastante tenía con ver a los muertos en el escenario cantando.
¿Y quien hizo de Giorgo entonces? Asómbrense. Nosotros. Cuando la Callas dijo aquello “Sara lui che attendo” y nadie salió al escenario el público en comunión y en éxtasis empezó a cantar. Y aunque está feo que lo diga yo nos marcamos un “Di Provenza” absolutamente espectacular. Como os he dicho el público se comportó como si estuviera en un concierto de rock y ahora que iba por fin a poder cantar en una ópera no iba a dejar pasar la oportunidad de hacerlo.
La traca vino al final. Cuando acabada la ópera empezaron los vivas y los aplausos. Los bravos eran continuos y hasta se vió volar ropa interior de alguien del público que alcanzó de pleno a la Callas. Craig Venter desolado por la metedura de pata con Giorgo fue el que hizo que los cimientos del Maestranza se vinieran definitivamente abajo. Para compensar su error para con el teatro había decidido clonar al mismísimo Verdi y allí estaba Giuseppe delante nuestra, absolutamente entusiasmado y ensimismado recordando quizás el fracaso que supuso el estreno de “La Traviata” en su anterior reencarnación. Supimos que esa misma noche le habían ofrecido componer “La Traviata 2” y que él había rechazado educadamente el proyecto. Sin embargo ante el dineral que más tarde le habían ofrecido había dicho que sí y que si tenía que hacer “La Traviata 2”, “La Traviata 3”, “El retorno de La Traviata” y “El hijo de la Traviata” se hacían. Y si fuera precisa una precuela, también se hacía, a lo que Calixto Bieito, que andaba por allí, respondió que quería para él la dirección de escena de esa precuela. Que en un alarde de imaginación había pensado llenarla de tíos y tías en pelotas en continua orgía, que era lo que Violetta en realidad montaba en su casa y no esas fiestas de gente bien que pensaba el Zeffirelli ese. Pedro Halffter, siempre al quite, dijo que no creía que María Callas estuviera dispuesta a desnudarse en escena, a lo que el Sr. Bieito respondió que no sabía ni le importaba quien era esa señora.
Supongo que editaran DVD de la noche de ayer pues a la batuta no estaba Licata sino Karajan, lo que explica que el Maestranza estuviera lleno de cámaras y que incluso tal como pude contar en el descanso cuarenta y tres de ellas le apuntaban directamente a él.
Me pregunto si después de esto el presupuesto de la Maestranza será ampliado o si después de gastarse Halffter el presupuesto de veinticinco temporadas en este proyecto el año que viene no tendremos sino una “Boheme” interpretada por Los Lunnis y un “Oro del Rhin” que consistirá en proyectarnos el DVD de Les Arts.
Lo que no sé es que ocurrirá al final con el señor que tiró sus calzoncillos a la Callas. Cuando yo me fui estaba todavía gritando vivas y bravos y se disponía a bisarse el solo y en pelotas “La Traviata” entera para quien quisiera escucharle, no solo en el papel de Giorgo y Alfredo sino también en el de Violetta, que según él era su especialidad. Aunque la policía y la guardia civil intentaron llevárselo no pudieron arrancarle de la butaca. Vivo cerca del Maestranza, son las seis de la mañana y ahora mismo le estoy escuchando aquello de “Follie! Follie!” por tercera vez.
Para finalizar os diré que este hombre no solo le tiró los calzoncillos a la Callas sino que le tiró el traje completo a Alfredo Kraus. En su vuelo se cayó su cartera del bolsillo de la chaqueta y me cayó en la cabeza. Visto su DNI confirmo su identidad por si alguien de ustedes conoce a este hombre y puede ayudarle. Su nombre es Carl Tunner.
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