Bueno muchachos, orgullosamente anuncio que pude ir a una de las funciones que marcaban la reapertura del querido e histórico Teatro Colón de Buenos Aires
En cuanto al edificio en si, no pude recorrerlo demasiado...pero lo que vi está en un muy buen estado...como si fuese nuevo.
Lo primero:
QUÉ ACÚSTICA, por Dios. Yo reconozco que no he estado en muchos teatros ni nada de eso, pero si en algún otro lugar escucho de una manera tan magnífica como allí...Dios, llévame

Es una cosa indescriptible, hay que estar allí para contarlo.
Sobre la función:
La puesta en escena y el vestuario, a cargo de
Hugo De Ana, regista formado en el mismo teatro. Confieso que pocas veces había visto algo tan bello como la escenografía del primer acto, con la lúgubre buhardilla a punto de derrumbarse en su miseria y las estrellas que iban apareciendo mientras Rodolfo y Mimí se retiraban...Todo muy cinematográfico.
La cosa se complicó un poco en el segundo acto; había tantos figurantes y tantos elementos (hasta un auto antiguo sobre el escenario!), que a la gente le resultaba complicado seguir a los cantantes...y a éstos, el poder moverse adecuadamente. La joyita: todo el mundo escuchaba la banda militar, pero ésta no aparecía...hasta que hace su entrada por el pasillo central del patio de butacas.
El tercero, crudísimo; sólo veíamos grandes paredes de ladrillo y mucha nieve. Resultaba agobiante, pero adecuado (salvo por el hecho de colocar borrachos tirados por ahí

). En el cuarto y último acto, la buhardilla parecía aún más estrecha, ya que aumentaba en número de personajes, y éstos no se podían mover con comodidad.
Virginia Tola compuso una frágil y romántica Mimí; llena de matices tanto en lo vocal como en lo actoral. Eso sí, el vibrato era pelín molesto.
El rumano
Marius Manea, un Rodolfo decente. Posee un timbre agradable y cálido, a veces su dicción no era clara y atacaba con cierto miedo los agudos. Actoralmente, no convenció demasiado; no se mostraba involucrado con el personaje y resultaba un poco frío y distante.
Hablando de frío y distante, llegamos a la pequeña estrella, la soprano
Nicole Cabell, que cantó el papel de Musetta. En lo vocal, más que pasable, pero su interpretación no resultó muy convincente. Aburrió.
Marcello era el italiano
Marco Caria, que cantó con buen gusto e hizo una buena pinturita del personaje.
El resto, muy bien, salvo por el Parpignol.
Stefano Ranzani aportó una dirección vivaz y emotiva. El coro tenía por momentos cierta tendencia la grito pelado, por decirlo de una manera.
Aquí, un fragmentito de la gala de reapertura
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Bueno, lo que escribí no será la gran cosa, pero quería contar mi experiencia
Saludos!
