Estuve ayer en la Poppea del Real. Diré algunas cosas, de modo más bien telegráfico:
1. el barroco (y sus antecedentes) no es "mi mundo", pero es un mundo fascinante, lleno de posibilidades, atractivo, distinto... un mundo que entiendo que pueda fascinar como fascina a tantos aficionados. Ayer, yo que soy tan de Don Carlos y Boccanegras, aplaudí bien gustoso una estupenda función de Monteverdi... ¿por qué no?
2. Poppea es un operón, una obra abierta como pocas, una partitura de ópera con mayúsculas.
3. Doy por supuesto que habrá voces barrocas vergonzosas y que no se escuchen mas que en teatros mínimos y en salas reducidas. Pero ojo, que el mantra que muchos repiten de que las voces barrocas son vocecillas es sencillamente falso. Falso porque es obvio que serían vocecillas si tuvieran que pelear con una orquestación straussiana o si debieran hacerse escuchar en salas gigantescas como el Met. Pero en teatros medios o ya grandes, como es el caso del Real, y con una orquestación acorde, como hizo Christie, son voces plenas, bien proyectadas, en fin, que no son vocecillas indignas. Cuando menos, son dignas de ese repertorio. Habrá casos y casos, pero los cantantes ayer escuchados en el Real no tienen "vocecillas". De ahí que se me caiga otro mantra repetido hasta la saciedad: esa idea de que el barroco no funciona en teatros grandes. A lo mejor funciona mejor en teatros pequeños, pero no está llamado a funcionar "únicamente" en esos recintos.
4. Los contratenores no son una vocalidad que me atraiga especialmente. De hecho, me produce cierto rechazo "irracional", "natural" o llámese "x". Pero debo reconocer que Jaroussky es un monstruo si hablamos de esa vocalidad. Un maestro "en lo suyo"... que no es poco.
5. El resto del reparto fue de lo magnífico (De Niese, Bonitatibus) a lo rutinario (ese Séneca, ese Cencic...). Nada que no pase en cualquier otro repertorio.
6. Christie y Les Arts Florissants: BRAVI. Una maravilla, sin más.
7. Puesta en escena infame, que no facilitaba nada que la Poppea creciera como obra. Vestuario al que no encontré el más mínimo atractivo e iluminación muy floja. Ausente la dirección de escena, ante lo cual se defendieron con bastantes tablas los propios cantantes.
8. La función se cerró con un colosal "Pur ti miro...". De reclinatorio.
Y eso es to, eso es to, eso es todo amigos.
