Efectivamente podría llevarme dos cojines, sería como ir a los toros pero en el Coliseum. El problema es que encima el ancho de la balda del asiento es como de una cuarta de la mano, a ratos me sentaba de lado apoyando el peso en una pierna, tipo Lina Morgan y prefiero no entrar a hablar de las dimensiones de mi trasero. Mejor que sea un misterio

pero un trasero de chico ya es un serio problema para tales estrecheces.
Esto me ocurrió en el Serse, para la Parténope ni se me pasó por la cabeza.
Ya en serio, las demás zonas son cómodas, y la visibilidad no supone ningún problema desde ningún sitio.
Besos
****Stella****