No sé si Mr. William Ashbrook estará sobrevalorado, lo que es indudable que es esencial para el conocimiento y acercamiento a la obra Donizettiana. Además, era Nortemericano (nacido en Filadelfia y fallecido el pasado año-de hecho las funciones que ví de Stuarda en Venecia estaban dedicadas a él), así no le pueden acusar de italiano chauvinista.
Y para seguir hablando de la ópera Dom Sébastien que titula el hilo, leamos el referido Ashbrook (intento traducir lo mejor posible del italiano);
“La producción lírica de Donizetti culmina con esta
grand-opéra francesa en cinco actos, género actualmente considerado pasado de moda desde un doble punto de vista, estético y económico, en base al criterio según el cual, semejantes productos no justificarían los costes de una producción que pretendiera plasmar plenamente sus requisitos en materia de puesta en escena, trajes y decorados espectaculares. Si
Dom Sébastien es la más opulenta de las tres obras Donizettianas de esta categoría, no debe por ello colocarse entre todos aquellos otros mastodontes de la escuela de Mayerbeer.
Ciertamente, hoy día sería menos arduo de representar
Dom Sebastian que
Les Huguenots. Mientras esta última requiere no menos de siete cantantes de primer plano, tres femeninos y cuatro masculinos, para Dom Sébastien bastan cinco: Un
mezzo acuto para Zayda (el papel estrenado por Rosine Stolz), un
tenore acuto spinto para el papel titular (escrito para Duprez), dos barítonos de los cuales uno medio para el papel del poeta guerrero Camoëns y otro más agudo (definido en la partitura francesa “barítono o tenor grave”) para el fanático jefe de tribu árabe Abayaldos; Un bajo profundo para el papel del Gran Inquisidor, Dom Juam de Sylva, enemigo implacable de Dom Sébastien, concebido para Lavasseur.
La escritura vocal de la obra Donizettiana tiende mucho más al canto expresivo que a las ornamentaciones exhibicionistas, muy abundantes en Meyerbeer. Más allá de las florituras ocasionales que contiene,
Dom Sébastian aparece, al confronto con Huguenots, como una obra netamente sobria.
Il Deivertissement del segundo acto es la mejor música de danza escrita por Donizetti y ha gozado de hecho de vida independiente en el repertorio de las compañías de Ballet”
Otro día hablaremos de los problemas editoriales que tiene la obra por cuanto el manuscrito autógrafo que se conserva en la Biblioteca Nacional de París es incompleto y en avanzado estado de deterioro.