Dengakuman escribió:
A mí Frank Miller me parece un caso clarísimo de Overrated. Opinión que me ha ocasionado algunas discusiones de besugo con mis amiguetes ilustradores, incapaces de admitir que un señor pueda dibujar bien y, al mismo tiempo, escribir con el culo.
No estoy para nada de acuerdo; si Frank Miller destacó (antes de ser sustituido por su gemelo inútil) fue precisamente como guionista, dejando una serie de obras capitales en el comic americano: su Daredevil en solitario, pero sobre todo su Daredevil: Born Again con Mazzucchelli, el Dark Knight y el Batman: Year One (con Mazzucchelli de nuevo), obra ésta cumbre de sus autores y del género negro de cualquier medio artístico, llámese comic, literatura o cine. A alguna distancia, cosas muy interesantes pero en cierta forma fallidas como Elektra Asesina, Ronin o la primera serie de Martha Washington.
Me extraña mucho que ilustradores defiendan a Miller como dibujante, ya que en el aspecto puramente "ilustrativo" es más bien limitado (no es, para entendernos, un dibujante "bueno" en el sentido de Alex Raymond -nombre que utilizaba Dios cuando dibujaba comics con la mano derecha- o Harold Foster -nombre que utlizaba Dios cuando dibujaba comics con la mano izquierda-). Muy destacado, en cambio, en los aspectos narrativos, aunque sus dibujos no resulten "bonitos" tomados aisladamente, con hallazgos auténticamente geniales que remiten, de forma clara, a Eisner y su Spirit. El ejemplo mejor probablemente sería la serie limitada de Lobezno con guión de Claremont, donde el dibujo desmañado y falto de detalle y profundidad se encuadra en un contexto narrativo donde deslumbra el montaje entre viñetas y la concepción de las páginas.
Este aspecto de su trabajo se pone de manifiesto en aquellas obras en las que trata de ser más "artístico" en la parte gráfica (y estoy pensando en Elektra: Lives Again. y también en 300) en las que su destreza no termina estando a la altura de sus intenciones. Al final, parece que él mismo se da cuenta de sus limitaciones cuando desarrolla su estilo
Sin City (donde por cierto evoluciona desde lo interesante de la serie original a auténticas porquerías), que le permite destacar aquello que se le da bien ocultando en la medida de lo posible lo que no (cosa que tampoco es criticable y hacen muchos otros autores, como Mignola con su Hellboy)