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Brevemente, sobre la función del 22/jueves: batuta en estado de gracia, cantantes sobresalientes, escena interesante … y plateas a 15 euros: ¿qué más se puede pedir?
Respecto a lo fijo, pues lo de siempre: orquesta y coros sobresalientes.
En cuanto a las variables:
Escena:
LVB: magnífica. Bello, colaborador y evocador el juego de los paneles de fondo (ora trapecio, ora triángulo, ora rectángulo, ora abierto, ora cerrado …). Conforme se desplazaban cambiaban de tono por la forma de reflejarse en ellos la iluminación (protagonista de la escenografía). Muy acertada dirección escénica (en el recuerdo el erotiquísimo dúo, sin un solo gramo de mal gusto).
Del Monaco y cía sacaron petróleo de esta no-ópera.
CR: Radicalmente opuesta. Ni un solo movimiento escenográfico, ni un solo cambio de iluminación. Esto no es malo: sólo es distinto. No me disgustó esta propuesta en “blanco y negro”: negrísimo vestuario sobre blanquísima cantera de mármol.
El trabajo pues estuvo en la dirección de los personajes, que estuvo correcta para una obra que no tiene más cera que la que arde: una instantánea de la caballerosidad rústica, sin planos ni matices: así son las cosas y … así nos lo contó del Monaco.
Cantantes:
LVB: colosal Cristina G-D, a quien sólo conocía de una simplemente correcta Amelia Grimaldi del Simon en Les Arts de la temporada inaugural. Me maravilló.
El resto, perfectos en sus escuetos papeles.
CR: Muy bien el barítono Hakobyan (mejor que en el cónsul de hace un par de meses). Me gustó mucho la poco idiomática pareja protagonista. Más él que ella: hastiado ya de voces de chichinabo, se agradece escuchar de vez en cuando a un tenor con un buen chorro de voz, manejada con bastante aseo.
Maazel:
Mención aparte. Seguramente, la del jueves será la última vez que mi menda vea dirigir a don Lorin (pues acabado el contrato, no creo que se pase por Valencia ni a saludar).
Si en la Turandot me sorprendió y en la Butterfly me maravilló, el jueves me encandiló.
En LVB (obra a la que no le tengo mucha simpatía) la “cosa” daba gusto de oír.
Y en CR … miren: lentitud es una cosa, e intensidad es otra. Se puede ser lento y flácido (Maazel dirigiendo Parsifal) y lento e intenso (Maazel en el brindis de CR). No es un tema de cronómetro: es una cuestión de fuerza interior del discurso. Todo se hacía interesante en manos de Maazel. Aparte de los preciosistas preludio e intermedio preciosistas, no se me quitan de la cabeza los tutti relampagueantes, cual golpes de guillotina: acongojantes.
Gracias, Maestro.
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