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La primera que escuché entera, aunque no lo recuerdo con precisión, diría que fue "La Traviata", porque, de las óperas que aún conservo en cassette, creo que es la más antigua. Al igual que Raulcueto, con un libreto bilingüe en el que me dejé dioptrías a "puñaos", pues la letra es como una Arial tamaño 6, más o menos.
La primera que vi fue "Rigoletto", por televisión, en una versión no sé de quién (y por cierto, me gustaría saberlo) en la que los personajes iban vestidos de gángster y todo se ambientaba como si sucediese en el mundo de la mafia. Pocos días después, "Tosca", también en TV.
Después, en el centenario de la muerte de Wagner, seguí mal que bien el Anillo de Pierre Boulez, que, si no me falla la memoria, lo programaron en la 2 durante cuatro sábados, a razón de una ópera por semana. Digo que lo seguí como pude porque en mi casa sólo había una tele y a nadie de mi familia le gustaba la ópera -imaginaos El Anillo-, así que veía un poco del principio, luego mi padre cambiaba para ver el telediario y cuando terminaba éste y el Informe Semanal y se iban a dormir, entonces podía yo volver a pasar a la 2, poner bajito el volumen y ver cómo le iba al bueno de Wotan. En esas condiciones, no lo disfruté mucho, la verdad.
Fuera de casa, "Der freischütz", en versión cine, que pasaron en una sala de un colegio mayor. Me gustó mucho, y todavía la recuerdo con cariño, más aún cuando pienso en la versión tan fea que tengo actualmente en vídeo.
Y en teatro, la primera fue "Lohengrin". A cuerpo gentil: sin libreto, sin saber alemán, sin nada de nada. Aun así, salí emocionado.
Todo esto sucedió por 1982-83. ¡Tenía 27 años menos, y estaba haciendo COU! ¿Cómo no se me va a caer la lagrimita al recordarlo?
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