Aprovechando que durante estos días se puede hablar tranquilamente de Wagner sin que le increpen a uno, me gustaría comentar dos grabaciones wagnerianas: la primera la he adquirido recientemente, pero aún lo la he escuchado; la segunda, deberá esperar por custiones de presupuesto.
El
Lohengrin protagonizado por Peter Anders... ¡Por fin ha caído! ¡Qué ganas tenía!
El resto del reparto parece solvente, y el director también lo es: un buen artesano, sin alardes, pero que lleva a buen puerto las naves que le tocan gobernar. Lástima que R. Kraus no sea C. Krauss...
Sylviaaa, wo bist du?
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La segunda grabación es una novedad absoluta (o eso creo): ¡un
Parsifal dirigido por Rudolf Kempe!
Aunque tendrá que esperan un poco (estos discos de Testament cuestan un egg, y el anterior tampoco es barato), caerá, caerá. Pero no puedo resistir comentarlo ahora. ¡Al fin un
Parsifal con Kempe! Mira que me gusta a mí este director en Wagner. Sus
Lohengrin y
Maestros cantores son referencias imprescindibles y clásicos de la discografía. Su
anillo de 1960 es irregular, pero encontramos en él cosas extraordinarias, se adivina que era un gran arquitecto para esta obra, y otras grabaciones que han salido a la luz, a trancas y barrancas, no han hecho más que confirmarlo. El
Tannhäuser del Met es genial desde el punto de vista orquestal. ¡Qué diferencia respecto a los por otra parte competentes Stiedry o Leinsdorf, que lidiaban en esa misma plaza! Sin embargo, la sorpresa de un
Tristan (también en el Met) fue un poco decepcionante: tras un acto primero que es puro fuego, de lo mejor que he escuchado en mi vida, la obra se viene abajo por culpa de los cortes, más de lo habitual (Tristan era un caduco Svanholm: ¡culpable!).
Durante años me pregunté: ¿cómo sería un
Parsifal con Kempe? Los sótanos del Covent Garden nos desvelan al fin el enigma, como ya hicieran con el
anillo de 1957. He aquí un
Parsifal kempiano, en vivo, corespondiente a una función de 1959. El reparto no es extraordinario, salvo (¡atención!) por el Gurnemaz de ¡Gottlob Frick! Un Frick a priori en plena forma, lejos del cantante envejecido que encontramos en la grabación de Solti: maravilla sobre maravilla.
Y si hablo tanto del
Parsifal, ¿por qué compré el
Lohengrin! Hombre, es que Peter Anders... Y el precio... Además, el
Lohengrin creo que está descatalogado (¿todavía existe Myto?), y el
Parsifal de Kempe todavía estará una buena temporada en las estanterías, tentándonos como Kundry y las muchachas-lor en el jardín encantado...
P.S. Edito para corregir una torpe ridiculez: todos los "Peter Anders" estaban escritos "Peter Andres"... ¡Sólo le faltaba la tilde!