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Asistimos a la última representación de este Parsifal ginebrino el día de Viernes Santo, como es natural. Era mi primer Parsifal y estaba temblando de emoción. Y de frío, que es uno de los pocos teatros en los cuales la chaquetita no sobra. Afortunadamente, porque el calor de la Scala es sofocante.
La rosenpanterin y yo estuvimos dando una vuelta por las salas y el foyer, que es precioso, y nos sentamos en nuestras localidades, en la última fila del patio de butacas. Error de compra: en las cinco o siete ultimas filas el balcon superior tapa toda la parte superior del escenario y los sobretítulos bilingües ingles-francés, aunque dos pantallitas menores a ambos lados los muestran en francés. Como otra cosa no tendremos, pero morro un rato, engañamos al acomodador con un precioso parpadeo inocente de Santuzza y nos cambiamos de sitio a la parte media del patio, disfrutando durante toda la ópera de toda la visibilidad posible.
La puesta en escena es bastante estática, centrándose en los cambios de luz y la atmósfera mágica y onírica que permite un telón de gasa que permanece allí durante el primer y tercer acto. Un tunel espiral es la caja del Grial, el hechizo de Klingsor y la seducción hipnótica de las muchachas flor y Kundry. El tercer acto muestra una capa de nieve que cubre la naturaleza, y que retiran Kundry y Parsifal descubriendo un montón de figuras de Buda sedente. El vestuario muy bello, con la excepción de las cutrísimas pelucas de las muchachas flor.
La dirección musical me gustó. Tempi en el lado lento, con atención a detalles. La orquesta no me pareció maravillosa, con alguna pifia y algún sonido brutote.
Y pasemos a los cantantes:
-Klaus Florian Vogt. Después de haberle oído un Bacchus inmenso en Bilbao, y de haber oído un Lohengrin cristalino pero endeble en DVD, y unos extractos de un disco francamente penosos, tenía curiosidad y un poco de preocupación por ver si mi recuerdo era fruto de un engaño colectivo. No, no lo era. Desde luego tiene una voz clarísima, con pocos armónicos, extraña, a veces etérea, cristalina, pero con una potencia notabilísima y que no entiendo como se proyectaba tan bien, muy bella en su irrealidad, que le iba muy bien al Parsifal inocente y adolescente del primer acto y de las muchachas-flor. Para mi le falta madurar el Parsifal sabio, que seguía resultando falto de dolor, un poco superficial.
-Lioba Braun. Qué voz mas fea tiene esta mujer. Chillando los agudos demasiadas veces, corta de graves, con un centro velado, muy heterogénea. Y sin embargo si hay un personaje que le va ese es Kundry. Dramáticamente estuvo estupenda.
-Albert Dohmen. No llegó a la gloria de Hans Sachs que nos regaló en el Liceu el año pasado, pero qué buen Gurnemanz (Santuzza discrepa conmigo). Pleno de autoridad, dignidad, un fraseo exquisito, no me molestaron ni esos graves que se saca del intestino. Un lujito.
-Detlef Roth. Tiene una bella voz. Que le valdría estupendamente para cantar Lord Ruthven en Der Vampyr, pero desde luego no Amfortas. Todo en forte, con algunos recursos pseudoveristas, cortando las frases donde le parecía... Dramáticamente entregado pero Amfortas es otra cosa. El maquillaje de Der Vampyr tampoco le hacía justicia.
-Hallazgo el del Klingsor de Andrew Greenan. Bella voz y linea de canto. Un poco monolítico.
-Bien el Titurel de Tschammer y muy variables los demás. El coro de hombres decente y el coro de mujeres no, con algunas atrocidades para el olvido.
Me gustó el abrazo del final.
Las toses y los bisbiseos son universales.
_________________ En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen, la gran mayoría se roncan. Enrique Jardiel Poncela.
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