Jalu escribió:
Estuve pensando en abrir un hilo para comentar obras no italianas o francesas o rusas o alemanas, sino de esas de las cuales nunca hablamos. Podrían ser obras americanas (en general, del continente americano), de Estados Unidos o de cualquier país de latinoamérica, y de España.
Bogey escribió en otro hilo preguntando por obras españolas, pues yo conozco muy pocas, y me gustaría enterarme si existen.
Óperas y muy buenas, se han hecho en muchos países, pero tanto las obras como los compositores son injustamente olvidados.
Este es un ejemplo:Vicente Martin y Soler
Compositor valenciano (1754-1806). Se dedicó principalmente a la composición de óperas y ballets. Su producción comprende: 19 óperas, 19 ballets, 6 cantatas, 1 oratorio, 1 música de escéna para una cabalcada, 3 ciclos de Canzonette italiane. Su primera ópera ha sido Il Tutore Burlato representado en 1775 en Madrid en el «Real sito de S. Ildefonso», y el libreto era rigurosamente en italiano como lo requería la moda de aquel tiempo. Gracias al triunfo que obtuvo en este estreno, el compositor fue nombrado Maestro de Capilla al servicio de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias Don Carlos de Borbón, hermano del Rey Ferdinando IV y con él se trasladó a Nápoles. Después de casi una década de intensa actividad en los teatros de la península italiana (Nápoles, Turín, Venecia, Parma), donde estrenó 25 títulos entre óperas y ballets, Martín y Soler se afincó en Viena, bajo la protección de José II. Allí, además de compartir con Mozart el cargo de Compositor de Corte, hizo uno de los encuentros más importantes de su vida artística: conoció a Lorenzo Da Ponte, con quien colaboró en un tríptico operístico que se ha convertido en su mayor éxito: Il Burbero di Buon Cuore, Una Cosa Rara y L’Arbore di Diana. Las tres óperas se representaron entre 1786 y 1787. Desde el punto de vista melódico, Da Ponte conceptuaba a Martín y Soler superior al "divino" Mozart. El célebre libretista conocía muy de cerca a los dos compositores, porque también había sido autor de los libretos de la trilogía vienesa de Mozart (Le Nozze di Figaro, Don Giovanni y Cosí fan tutte). Mozart apreciaba especialmente a su colega español, hasta el punto de que imortalizó una página de Una Cosa rara, transformáda en pieza de concierto en su Don Giovanni, exactamente en la escéna en que los músicos acompañan la cena del protagonista con las piezas de moda en aquel momento. Martín y Soler abandonó Viena tras la invitación de Catalina II a que se integrara en su Corte de San Petersburgo, de la que se convirtió en Director de la Compañia italiana de ópera. Casi en seguida se representó en el teatro del Ermitage su primera ópera rusa Gorè Bogatyr Kossomètovitch y el texto era de la misma Zarina. Siguieron otras dos óperas en ruso: Piesnolubié, es decir Melomanía y Fedoul c dietmi, es decir Fedoul y sus hijos. Desde aquel momento, la música para danza será el género al que mayormente dedicará Martín y Soler sus mejores esfuerzos, produciendo uno tras otro tres ballets: Didone abbandonata, L’Oracolo y Amore e Psiche. En 1794 no pudo resistir la llamada de su amigo Da Ponte, al que acababan de nombrar Director del Teatro Haymarket de Londres. Fruto de esta nueva colaboración surgió La Capricciosa Corretta, título que se puso en escena «con éxito felicísimo». Pocos meses después, el mismo teatro londinense aplaudió, aunque de una manera menos entusiasta que de costumbre, L’Isola del Piacere. Ambos amigos empezaron a tener problemas, agravándose por la rivalidad entre dos «primedonne», Anna Morichelli y Brigida Banti, una amante del español y la otra protegida del libretista italiano. El hecho es, que Martín y Soler retornó a San Petersburgo, mientras que Da Ponte se fue en busca de fortuna, a Estados Unidos. En 1796 murió Catalina II y el nuevo emperador Pablo I nombró a Vicente Consejero de Corte y le encargó una nueva ópera, La Festa del villaggio que se estrenó en el escenario del Ermitage. Después de este último éxito, Martín y Soler entró progresivamente en la sombra y murió en 1806.
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