Carl Tunner escribió:
La primera vez que la escuché en teatro que fué Azucena en 1992, Teatro de la Zarzuela, fué involvidable el impacto que causó en mí ese torrente vocal.

Daba la impresión que iba a derribar las paredes del teatro. Además parecía ser capaz de cantar la Azucena y la Leonora.
También en Oviedo pudimos vibrar con su Azucena en el mismo año 92 y con un Milnes ya cascadete (pero que firmaría por poder tenerlo en aquél estado en lugar de todos los Dalibor, Frontalis, Guelfis, Vratognas y Di Felices que nos tenemos que tragar ahora...)
Recuerdo que su "la spreeeEEEEEEEme dal mio cor" asustó a más de uno que estaba despistado. El concertante "deh rallenate" fue memorable, los tapaba a todos. Lo que siempre tuvo, ya en aquél año, era una parte inferior del registro medio de cierta debilidad. Sus frases iniciales del "stride la vampa" nunca fueron poderosas hasta que sube en "griiido feroce" o se marca un grave de la casa en "donna s'avanza". Es una característica que suele aparecer en este tipo de voces, desde Obratzova a actualmente Luciana D'Intino donde la separación entre sus registros es más que evidente y que también usa (y abusa) de esa emisión con la boca prácticamente cerrada en la que el texto queda reducido a un pseudovocalizo.