Con vds. no puede uno ni irse a dormir... sin haber visto las chopomil paginas anteriores.
Gino escribió:
¿Era Vickers, por ventura, también un músico?
Lo era.
Y mejor que Peter Schreier. Siddharta escribió:
Quint, quiero feedback

Vd. es supermaligno.
Ma l'avrà, l'avrà, lo giuro.
A diferencia de Tancredi o de Semiramide, cuyo dramatismo totalmente sumergido en las convenciones es, sin embargo, coherente con las mismas y ciertamente intenso,
Guillaume Tell es una ópera mucho más "acuarelística" dentro de la producción de óperas serias de Rossini. La magnífica obertura es un brillante poema sinfónico en sí mismo, y ya puestos, el resto de la opera casi que también. El destino francés de la música, lo monolítico de los personajes y todo el tema bailecitos, escenas de conjunto, bucoliquismo y tal nos alejan, en sentido estricto, del
"dramma" in musica, aunque a cambio, Rossini despliega, probablemente, su melodismo mas exacerbado, ambicioso y elegante. Y en ese sentido, a mi modo de ver,
Tell es su ópera mas conseguida.
Pero por eso mismo, el debate sobre una aproximación a la obra más italianizante o más francesa tiene un sentido, mucho más allá de la traducción del texto, a la hora de fijar la visión y el estilo que mas nos convenzan en nuestro concepto de la obra. Chailly (como hará después Muti) opta por una vision italiana, en el vigor prerromántico que trata de dar a la obra y en la personalidad brava y expansiva de su equipo vocal. El resultado es, qué duda cabe, magnífico. Con todo, en estas lecturas, al aficionado le "chirría" ligeramente que el drama no termine de inflamarse, que la obra entera sea una suerte de primer acto continuo, pese a la preponderancia (y la indiscutible virilidad) de los personajes masculinos y el ambiente marcial que se evoca. Yo creo que eso delata que
Tell, en el fondo, es una obra delicada y casi intimista a la que le encajan mejor aproximaciones más líricas y "francesas".
No digo con esto que prefiera la lectura de Gardelli, aunque personalmente conecte mejor con el concepto, porque desde el punto de vista de la ejecución final a todos ellos (a Caballé, a Gedda y sobre todo a Bacquier y a Gardelli) cabía pedirles más. Así las cosas, Chailly es, a día de hoy, la mejor lectura de la obra. Pero para mí y por estas razones,
Tell es, si no una ópera francesa, sí una ópera en francés.
Y ahora estoy escuchando el
Roméo de Gheorghiu y Alagna. Ale.