sofferamore escribió:
puede después acusar de eso mismo a unas obras tan dramáticas y esplendidas.
Si le parece, espléndido, ¡qué gusto! Para mí, la gran mayoría de personajes del belcanto están desdibujados y motivados sólo para mostrarnos arias vertiginosas. No veo más que situaciones y personajes
arquetípicos con dramatismo nulo o será mejor decir banal.
Carl Tunner escribió:
Lo que ocurre es que en esa época la ópera era como el pop ahora. Un espectáculo archipopular y de multitudes. Había que ofrecer nuevos títulos con rapidez a empresarios que pedían más y más, porque había un públco multitudinario ávido de nuevas obras.
Así, es lógico que haya una rutina, librtos descuidados y obras irregulares.
Está claro había que llamar la atención de un público disperso, entre tanto relleno de calidad dudosa, con arabescos sonoros. ¡Qué cosas! Se prodigaba en comer, beber, hablar -chisme-, actividades lúdicas...afortunadamente el drama literario -lo cual incluye a los personajes de cartón- es básico, fácilmente se puede conectar con el argumento a pesar de ausentarse durante un buen rato.
Tunner, es difícil sustentar el gran contenido dramático de las óperas belcantistas, excepciones hay, pero no son tantas. El epicentro de estas óperas no está en una complejidad dramática, no es Wozzeck, Die Soldaten ni pretende serlo; los presupuestos estéticos no van a ese punto, si no, a la simplicidad de la expresión, en el
canto de emociones de fácil transmisión -usted mismo ha hablado del público al cual iba dirigido, muchas veces con poca disposición para escuchar música-, historias de su tiempo, burdas y fáciles de conectar, que no plantean grandes conflictos, ni mundos conceptuales excitantes.
En el belcanto el texto tiene una importancia ínfima, ¿cuántos argumentos forzadísimos encontramos en estas óperas? Sería difícil de presenciar ¡y cómo no, de perdurar! Si no fuera por el canto, la verdadera y posiblemente, única fuerza, de esta manera de hacer óperas -lleno de todas esas cualidades que a usted le gusta-. Ahora uno puede comenzar a plantearse cosas como, ¿hasta qué punto los argumentos son un pretexto para poder lucir al divo? O ¿hasta qué punto la música no está al servicio del drama, si no sojuzgada a la voz? Todo esto conlleva a la pobre, si no, nula, presencia de exploraciones psicológicas, que se traduce con una gran cantidad de personajes de cartón y piedra; porque estas óperas se miden con parámetros distintos, porque el impacto de la misma está supedita al virtuosismo de la voz, la pura escritura vocal, y no al contenido dramático, que muchas veces raya en lo absurdo -¿a cuántos verdaderamente les importará los argumentos de estas óperas?-. No es que todo esto sea malo, pero tampoco se va a decir que tienen una gran presencia dramática.
Carl Tunner escribió:
Ese señor le ha dado la vida, le ha criado. Cualquier ser humano comprende que el Sr. Sigfredo debería albergar algo llamado "agradecimiento". Aunque fuera un poquito nada más. Por encima de todas las explicaciones "sublimes" y "metafísicas" que nos quieran endiñar.
No le queda claro, acaso; las muestras de afecto de Mime son falsas y está utilizando a Siegfried como un instrumento para alcanzar el anillo. En cuanto a Siegfried, es el ejemplo por excelencia del nuevo hombre, nuevo héroe; alguien que vive en total armonía con sus emociones y se deja guiar sólo por sus sentimientos, alguien que no conoce el miedo ni la compasión; incapaz de sentir agradecimiento por el hombre que lo está usando, que ve en él la malicia y la debilidad. Y no me venga con que los niños y jóvenes no pueden sentir esa debilidad y malicia.
Tunner ya que usted se tomó la molestia de aconsejarme, déjeme hacer lo propio (¿se puede?). No es necesario que en cada desacuerdo, que tengamos usted y yo, tenga que sacar a relucir el poco aprecio que tiene por la música wagneriana, específicamente con Siegfried, no califique con lo mismo por favor, ¿acaso le molesta qué a algunos nos guste?
Carl Tunner escribió:
Le vendría bien con esos rolletes que se traga usted a diario. Va a terminar tarumba

No veo porque se extraña señor Tunner, dado que usted desdeña un buen número de óperas con distintos presupuestos estéticos -o si no explíqueme lo de "rolletes"- fácil le será entender, que otros, a su vez, consideren de una pesadez ciertas características del belcanto, ¿o no es posible? Al menos que usted quiere prohibir que hablemos sobre gustos a no ser que sean los suyos.