A tenor de lo que he escuchado hoy y partiendo del hecho conocido de que no tengo ni idea, ya que era mi primer acercamiento a esta obra concreta y a mis justo conocimientos de ópera en general, tengo que decir que las críticas duras hacia ella me parecen justas.
Sí que me ha dejado un mal sabor de boca y supone un broche de temporada de lo más decepcionante. La gente que como yo la escuchara por primera vez debió salir más o menos con mi mismo concepto de haber asistido a un peñazo, porque fue plana por todas partes, de lo musical a principalmente la escena, nada creíble por donde quiera que lo mires y tampoco ayuda a clarificar un libreto que ya es enrevesado de por sí. Excepto Blancas, que actúa muy bien, el resto me dio la sensación de estar asistiendo a una ópera en versión concierto. Ojalá hubiera sido así, porque al menos nos hubiéramos ahorrado la escenografía.
Hubo momentos que me recordaron al código da Vinci, a la piscina municipal con ese suelo y paredes azul-verdosas y a la revolución francesa. Pero, sobre todo, lo del cuadrado giratorio es un horror. No es ni novedoso, la casa de Rosina y el consultorio del dentista-barbiere estaba mejor traído que esta mezcla de palacio-otro palacio. Por no mencionar el desagradable ñiqui ñiqui que es capaz de tapar a los cantantes. Aunque en algún caso tampoco es que haga falta mucho. Lo de Gipali de verdad es de juzgado de guardia, sobre todo que nos lo hayan vuelto a endosar después del fiasco del Ballo y aquí lo vayamos a tener nada menos que de Manrico el año que viene. ¿Pero qué hemos hecho, Señor, para merecer tanto castigo? No se le oye y canta con una frialdad y hasta parece falta de ganas. Me estoy mordiendo la lengua para no hacer chistes sobre el apellido de su personaje, con eso lo digo todo.
El resto pues irregular, no sé, la sensación es esa, que no hay nada interesante que contar prácticamente de nadie, porque aunque Blancas se los comió a todos con patatas yo también noté lo de las respiraciones Netrebkianas, algún vibrato molesto y sobre todo una primera intervención destemplada, aunque luego mejore y mucho. Di Felice correcto pero a veces demasiado comedido en escena, y sería de agradecer que no se muriese prácticamente de pie, que parece que Gipali está creando escuela en esto en la ciudad. Del coro ya sé que no soy considerada ni mucho menos neutral, pero me parece que no me ciega el haber cantado en él si digo que fue de lo mejorcito de la noche. Si tuvimos que preguntar si tenían amplificación en el interno y todo. No entiendo la manía de la Nueva España por pedir un mayor número de componentes. A ver, hay óperas en las que puede que, por el tipo de escena, quede más lucido tipo el Te deum de Tosca. Pero aquí sinceramente sonaba de sobra en volumen y empaste. La línea crispada de las sopranos personalmente no la aprecié, otros podrán decirlo mejor a la salida de sus funciones.
Buf no sé, es que se me ocurren pocas cosas más buenas. Me aburrí muchísimo
