Estuve en el segundo reparto y en líneas generales creo que es mejor que el primero, algo que no suele ocurrir en el Real.
Creo que es el mejor día que le he escuchado a la Matos, una voz con volumen y con unos agudos muy dignos, nada que ver con Kampe que no podía con ellos, abiertos y gritados, siendo además una voz de menor tamaño. Es cierto que Kampe ofrece los momentos más líricos con mayor finura, pero me quedo con Matos.
El Holandés también me gustó más el del segundo. Una voz floja en el grave pero más dramática en mi opinión. Me transmitió más.
Halfvarson todavía mantiene el tipo y no estuvo lejos del nivel de Köning.
De los tenores me quedo con Wottrich, a veces con la voz tragada, pero tuvo sus buenos momentos. Gould cada día me gusta menos, ha tenido alguna función aceptable en Bayreuth pero está acabado, técnicamente no sabe lo que hace, cada agudo lo da de una forma, no hay línea de canto, no parece profesional.
Respecto a lo que comentáis del coro, a mí me gustó, fueron los momentos más emocionantes, se mostró con fuerza y potencia. De todas maneras está lejos de ser un coro de primera línea. Si comparamos cómo suenan esos fortes de los hombres con los coros de Dresde o Bayreuth vemos claramente que no tiene nada que ver. Hay voces que se tendrían que controlar un poco y buscar un sonido más timbrado en el agudo, se notaban mucho algunos sonidos totalmente abiertos que afeaban mucho el resultado. Las chicas bastante bien en su cometido algo menos exigente.
La puesta en escena es insufrible y claro que molesta.
Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que comenta viajero lírico, pero a mí me puede gustar una actualización de escena. Ese no es el problema.
No soy un fan de Bieito, más bien lo contrario, pero creo que su Holandés también lo actualiza transformándolo en un ejecutivo que acaba perdido y atrapado en los aeropuertos. No he visto esa producción, pero me atrae más la idea y al menos veo un sentido a la actualización. Luego me podrá gustar o me podrá horrorizar. En cambio lo que hace Rígola no tiene un planteamiento elaborado, es una actualización de la época para quitarle toda la fuerza romántica y los aspectos fantasmales sin nigún objetivo, para luego dejar a los cantantes sólos en la escena sin una dirección que busque otros sentidos, simplemente situándolos delante de una máquina de Coca cola en un anticlimax total ¿Para qué?...
Siento lástima, se ve que es un director de teatro que ha trabajado en este proyecto para agradar al público con toda la buena intención. Esas ideas del principio del tercer acto son simpáticas, pero no tienen nada que ver con la obra de Wagner, son las ganas de agradar de un intruso operístico. Como tuvo una respuesta del público muy fría el martes en el estreneo, salío el jueves también a saludar, a ver si..., pero tampoco fue bien acogido. La sensación es que tiene buenas intenciones, pero eso no basta si no tienes ni puñetera idea de ópera ni conoces en profundidad la obra con la que vas a trabajar.
Otro Wagner desperdiciado.