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Volví a disfrutar de una noche extraordinaria a pesar de la mala noticia de la cancelación de Tomlinson. El sustituto me pareció que tenía un bello timbre de bajo, pero sobre todo en el monólogo metió la bici de spinning y se perdió el miedo, la rabia, la entonación precisa, la intención y el sentido de esa página tan bella. Fué interesante sin embargo ver actuando el director de escena, con los movimientos que había pensado para Claggart y que Tomlinson, probablemente por la rodilla chunga, y por la edad, no había podido hacer. Gran actuación....pero Claggart, la voz y la palabra, no estuvieron.
Salí sin embargo encantada con Vere. Sigue teniendo los agudos feos y poco audibles pero mejoró muchísimo desde el sábado, a mi modo de ver. Muy seguro, con mayor potencia vocal, matizado, me devolvió a Vere y fué, casi, lo que mas me gustó ayer.
Estupendo Budd, aunque al principio del tercer acto resultó menos audible que el sábado, en la linea del ensayo general. De todos modos, fantástico.
Ya que después de la primera representación destaqué al novato, hoy quiero destacar al amigo del mismo. Su duo tras el castigo de aquel es un momento conmovedor y maravilloso.
Para mi gusto, un diez para director y orquesta.
El público, curiosamente, mucho mas frío que el sábado, con enormes huecos en el patio que fueron convenientemente aprovechados, esta vez desde el primer acto, desde el sitio en que mejor se apreciaba la grandeza del montaje.
Si supiera que el lunes Sir John estaba recuperado, volvía...
_________________ En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen, la gran mayoría se roncan. Enrique Jardiel Poncela.
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