Sutherliano escribió:
Carl Tunner escribió:
El fiato y lo vertiginoso de la coloratura rápida de la Bartoli, no se pueden discutir. Otra cosa es que sea cantante de primera fila (más allá no se oye). Su voz no es pequeña sino ENANA, cada vez más opaca y que corre escasamente en un teatro de tamaño superior al salón de una casa.
El señor Tunner se queda tan ancho lanzando lugares comunes que no se si merece la pena contestarle. Claro que la voz no es grande, ahora que solo se la oiga en la primera fila... yo le escuché en la segunda y la oía perfectamente

(Baluarte, Pamplona). Fuentes más dignas de crédito que el señor Tunner (más dignas de crédito para mí, no se me ofenda) sentadas en las últimas filas ese mismo día aseguran que también la escucharon perfectamente, luego correr si que corre la voz.
Allá cada uno, pero yo pienso que la obsesión por el tamaño resulta más adecuada aplicada a los penes que a las voces.
Tranquilo que usted no puede ofenderme ni en sueños.
Lo poquito que se la oye a esta señora (ojo, siempre acompaña de orquestinas de 7 gatos o pianistas ancianos con el piano totalmente cerrado y el pedal bloqueado) es como un murmullín lejano, con una voz no sólo enana sino totalmente opaca. Y sí, el tamaño importa porque hay que tener voz de cantante de ópera si se canta en teatros de ópera. Igual que en el caso de los penes que usted saca a colación, hay que tener el mínimo tamaño para poder realizar la faena en condiciones.
Esta señora no tiene el mínimo vocal para ser calificada de cantante de ópera y ya estamos muy hartos de la ópera de Lilliput, de minivoces, de voces de music hall y de barraca poblando los teatros de ópera.
Y siga usted difrutando con Cecilia Bartoli, pero no nos haga comulgar con ruedas de molino.