Como había prometido, aquí está mi comentario a la obra.
La
Canzonetta spirituale sopra alla nanna fue editada por primera vez en una antología de piezas para una voz y bajo continuo de Merula, titulada
Curtio precipitato et altri Capricij Composti in diversi modi vaghi e lagiadri a voce sola (Venecia, 1638).
Escrita para voz y acompañamiento, la
canzonetta parece –sólo parece– una canción de cuna que la Virgen cantaría a Jesús. Pero hay mucho más. El texto está lleno de presagios de la Pasión. María contempla el sueño de Jesús, y anticipa los tormentos que serán infligidos a las diversas partes de su cuerpo. La obra va creciendo en dramatismo y expresividad a medida que avanzan sus estrofas.
Pueden distinguirse tres partes en la
canzonetta, que consta de un total de doce estrofas. La primera comprendería las estrofas 1 a 5, y se caracteriza porque al final de cada una de ellas aparecen los dos versos “Deh ben mio, deh cor mio fa/Fa la ninna nanna na” –que he traducido muy libremente como “Bien mío, corazón mío, duérmete”–, que musicalmente son iguales, y aluden a la funcionalidad de la obra, una canción de cuna. Las siguientes cinco estrofas, de la 6 a la 10, configurarían una segunda parte en la que el dramatismo va creciendo: María enumera la serie de tormentos que esperan a Jesús en la Pasión, y anticipa así el dolor de sus miembros traspasados con clavos, las bofetadas y salivazos en su rostro, las heridas causadas por la corona de espinas y el sufrimiento por la lanzada en el costado. La angustia llega a un climax en el que el único fin posible es la promesa de encontrarse en el Paraíso.
La última parte supone un cambio total de sonoridad y de ritmo. A pesar de los presagios anteriores, vuelve la serenidad de la madre que contempla en silencio el sueño de su hijo.
Como es habitual en la época, la música está al servicio del texto. Merula concentra su saber compositivo en realzar el sentido y significado de la letra, no sólo en conjunto –una melodía triste para un tema que también lo es–, sino también en sus detalles, “ilustrando” musicalmente algunas palabras del texto con recursos que caen de lleno en la retórica musical del Barroco.
Inserto de nuevo el texto original, en el que señalo en negrita algunas palabras que el compositor realza especialmente con la música:
<center>Hor ch’è tempo di dormire
Dormi figlio e non vagire
Perche tempo ancor verrá
Che
vagir bisognerà (la melodía desciende, evocando un gemido)
Deh ben mio, deh cor mio fa
Fa la ninna nanna na.
Chiudi quei lumi divini
Come fan gl’altri bambini
Perche tosto oscuro
velo (descenso melódico de salto, como una oscuridad repentina)
Priverà di sume il cielo
Deh ben mio, deh cor mio fa
Fa la ninna nanna na.
Over prendi questo latte
Dalle mie mammelle intatte
Perche I minnistro crudele
Ti preppara aceto e fiele
Deh ben mio, deh cor mio fa
Fa la ninna nanna na.
Amor mio sia questo petto
Hor per te morbido letto
Pria che rendi
ad alta voce (la melodía asciende, aludiendo al grito de Cristo al expirar)
L’alma al Padre su la Croce
Deh ben mio, deh cor mio fa
Fa la ninna nanna na.
Posa hor queste membra belle
Vezzosette e tenerelle
Perche puoi ferri e catene
Gli daran acerbe pene
Deh ben mio, deh cor mio fa
Fa la ninna nanna na.
Queste mani e queste piedi
Ch’hor con gusto e
gaudio vedi (se ilustra la palabra “gozo” con ornamentación vocal)
Ahime, com’in varii modi
Passeran acuti chiodi
Questa faccia gratiosa
Rubiconda hor più che rosa
Spuri e schiatti sporcheranno
Con tormento e grand’affanno
Ah con quanto tuo dolore
Sola speme del mio core
Questo Capo e questi crini
Passeran
acuti spini (se llega a la nota más aguda, aludiendo a las espinas que traspasan la carne)
Ah, ch’in questo divin petto
Amor mio, dolce diletto
Vi sarà piaga mortale
Empia lancia e disleale
Dormi dunque figliol mio,
Dormi pur, Redentor mio
Perche poi
con lieto viso (ascenso de la melodía que evoca el encuentro en el Paraíso)
Si vedrem in Paradiso
Hor che dorme la mia vita
Del mio cor gioia compita
Tacia ognun con puro zelo
Tacian sin la terra e’l
Cielo (ornamentación vocal muy desarrollada, pero en el grave)
E fra tanto io che farò
Li mio ben contempierò
Ne starò col capo chino
Sin che dorme il mio Bambino.</center>
La
canzonetta obtiene la mayor expresividad con los mínimos medios: la voz y el bajo continuo, que podría realizarse con un clave y una
viola da gamba, aunque no es la única posibilidad.
Y por si no fuese suficiente el contraste entre las tres partes de la obra, Merula juega también con el compás. Las diez primeras estrofas están escritas en ternario, mientras que la calma resignada de las dos últimas se expresa con el cambio a binario. También el continuo se utiliza como recurso expresivo. El acompañamiento de las diez primeras estrofas se reduce a una constante alternancia La–Si bemol, un hipnótico semitono repetido hasta la obsesión, que evoca el balanceo de una cuna. La
canzonetta ha empezado, sí, como una canción de cuna, y el continuo lo subraya. Cuando la angustia y el drama van
in crescendo, el continuo sigue recordándonos la canción de cuna. Tras las palabras “in Paradiso”, al final de la décima estrofa, todo cambia. Se utiliza la figura retórica llamada
abruptio –un silencio repentino con valor expresivo–, y en el cambio a binario, también cambia el acompañamiento, abandonando el balanceo La–Si bemol y dibujando varias fórmulas cadenciales para concluir serenamente en La. Un fin resignado para un tormento ineludible.
Es frecuente encontrar en la escultura y pintura española del XVII el tema del Niño Jesús con los atributos de la Pasión. Aunque el contexto cultural no sea el mismo, no he podido evitar traer aquí alguna imagen de un tema que también se hizo muy popular en los virreinatos americanos.
<center>

</center>
Tarquinio Merula, en una canción de cuna realmente única, logra dibujar a María acunando a Jesús, pero también evoca el dolor de la
Pietá.
P.S. Gracias a todos por vuestra atención… pero no os vayais aún, que habrá una sorpresa como epílogo
meruliano.