“Tristan und Isolde”
Royal Opera House – 09-10-2009
Como siempre, y antes de nada, recordar que estas son las opiniones de un mero aficionado.
Elenco
Conductor - Antonio Pappano
Tristan - Ben Heppner
King Marke - Matti Salminen
Isolde - Nina Stemme
Kurwenal - Michael Volle
Brangäne - Sophie Koch
Melot - Richard Berkeley Steele
Sailor - Ji-Min Park
Steersman- Dawid Kimberg
Shepherd - Ryland Davies
Director - Christof Loy
Designs - Johannes Leiacker
Lighting Design - Olaf Winter
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Orquesta – Antonio Pappano
Comunión perfecta la de este hombre con su orquesta, son una extensión de sus nervios y extremidades.
Las oberturas del primer y tercer acto (
“I” ,
“II” ) y
“Final” del primero fueron claros ejemplos de la excepcional lectura romántica que este director hace siempre de Wagner. Como acompañó el diálogo de Isolde y Brangane
“Hörst du sie noch” que abre el segundo acto es una muestra única del poder y la grandiosidad de Wagner.Especial mención esta noche a los metales que alcanzaron la perfección en el
“Liebestod” final, apoteósico.
De otro mundo.
Coro
La verdad es que las exigencias corales de esta obra no son demasiadas, pero en cualquier caso magníficos al final del primer acto.
Bien.
Steersman - Dawid Kimberg
O le colocaron demasiado lejos de la escena o ando un pelín justo de volumen, eso sí, muy romántico su
“Frisch weht der Wind” .
Bien.
Isolde - Nina Stemme
Podemos dar gracias de contar en nuestros tiempos con una Isolde, en mi opinión, a la altura de las míticas Flagstad o Nilsson. Esta madura soprano sueca derrocha clase, potencia, sensibilidad y expresividad, pero sobre todo una seguridad en su instrumento insultante. No pareció dudar ni un solo segundo durante toda la representación, sabe que está en la cumbre de su carrera y en estas Isoldes de la ROH queda patente.
Un centro precioso, sólido e infinito en espectro, da paso a un agudo ágil y ligero en ocasiones, y contundente, sólido y perfectamente colocado en otras. Graves estables y pianos deliciosos. No hay matiz que no sea disfrutable con esta mujer.
Primer acto en altamar que comienza con rabia, orgullo y tristeza en
“Wie lachend sie” , y termina con ironía y burla en
“Du hörst den Ruf” , llegando a las costas de Marke.
Ya en el segundo acto la culminación de la primera escena con Brangane
“Hörst du sie noch” fue algo antológico, y ni el señor Heppner pudo desmerecer la delicadeza y dulzura con que esta mujer cantó
“O sink hernieder” , con ese maravilloso centro que posee, o la exaltación final de un
“So starben wir” donde despliega toda su voz de forma arrolladora.
Maravillosa su aparición en Kareol ya en el tercer acto con
“Ha! Ich bin's, ich bin's” intentando despertar a su héroe mientras su voz se eleva y vuela por encima de la orquesta con elegancia, autoridad y sobre todo un romanticismo que te inunda el alma.
Escalofriante, no pude contener las lágrimas cuando la orquesta apagó la última nota de
“Mild und leise” , grandiosa Stemme y grandioso Pappano.
La ovación para Ella fue un estruendo, es la primera vez que veo el teatro completo en pie.
Antológica Isolde.
Brangäne - Sophie Koch
Esta guapísima mezzo francesa, experimentada liederista, estuvo a la altura de una estratosférica Isolde. En todos sus diálogos con nuestra heroína supo aconsejar y conducir a su señora, pero nunca quedar en un segundo plano vocalmente. Voz igualmente poderosa y cálida, y de expresión matizada en
“Was wähnst du Arge?” del primer acto, y maravillosamente ensoñadora cuidando de los confiados amantes en
“Einsam wachend” ya en el segundo acto.
Magnífica.
Kurwenal - Michael Volle
Aplastante este barítono, es de una contundencia asombrosa. No puedo decir que no me gustara , todo lo contrario, fue uno de los mejores valores de la noche, pero he de decir que si estoy algo sorprendido por la aproximación que realiza a su personaje, tanto desde el punto de vista vocal como interpretativo. No presenta un Kurwenal juvenil y soñador, sino todo lo contrario, un experimentado bravucón, altanero y hasta acosador con Brangane. Desde luego si desde la dirección musical y de actores fue lo que se le exigió, lo cumplió a las mil maravillas. Eso sí, la perspectiva de fiel amigo y servidor de su Señor nunca se perdió como queda claro en
“Das sage sie der Frau Isold'!” o en la alegre aproximación a las tierras de Cornwall
“Auf! Auf! Ihr Frauen!” del primer acto. Magnífico durante todo el tercer acto hasta el momento de su muerte pero especialmente abriéndolo con
“Die alte Weise” intentando ubicar a Tristan.
Excelente.
Tristan - Ben Heppner
Un primer acto no demasiado exigente para Tristan no dejó entrever los graves y variados problemas que tendría Heppner en el segundo, de manera que no cerró un mal primer acto con
“Los den Anker!” llegando a las costas de su rey, aunque casi arribando ya empezó a hacer aguas en el dúo final con su nueva amada.
Ya en el segundo acto hubo de todo, problemas de afinación, pianos casi velados, pasaje tremendamente abrupto, y lo más ostensible, pobre emisión y volumen en aquellos momentos donde la orquesta exigió. Un rosario de vicisitudes que dieron al traste con los dos dúos más significativos de esta Obra un
“Isolde! Geliebter!” ,
“O sink hernieder” y que hicieron de
“Lausch', Geliebter!” y de
“So starben wir” un verdadero sufrimiento. Fue pasado por encima por las apisonadoras Stemme y Pappano sin el más mínimo miramiento, y menos mal.
Antes de iniciarse el tercer acto se anuncia la indisposición de Heppner y que este ha decidido no suspender e intentar sacar adelante el tercer acto, mensaje al que gran parte del público reaccionamos con desilusión, ya que visto lo visto, y no oído lo no oído, parecía mejor la idea de dar la oportunidad a su suplente. Pues bien, efectivamente, ahora sé porque este tenor es quién es.
Cuando todos nos temías la mayor de las catástrofes ante el que sin duda es el acto más exigente para Tristan, Heppner sufre una transfiguración como si el espíritu de Melchior se hubiera adueñado de él y desarrolla los cinco monólogos del tercer acto dejando a propios y ajenos con la boca abierta. Supongo no será el mejor Tristan que este tenor ha cantado en su vida, pero dado el estado de su voz durante los dos primeros actos, es algo reseñable y sobre todo incompresible; ¿pundonor?, ¿experiencia?, ¿profesionalidad?, ¿liberación tras la comunicación de su indisposición?, ¿qué hace a un cantante sacar el genio y las ganas con las que arrasó el escenario durante el tercer acto?, cuando a lo largo de los dos primeros era una voz totalmente acabada en términos generales. Este canadiense con figura de enorme osito bonachón se hizo con un escenario desolado, cojeando detrás de su fiel Kurwenal, herido por el villano Melot.
Precioso y trabajado
“Dünkt dich das?” desde el reposo del lamento hasta la máxima exaltación, voz asentada y sin temblores con una perfecta afinación. Incansable en
“Mein Kurwenal” luchando con la orquesta con algún problemilla pero sobresaliendo con agudos bien colocados, para volver de nuevo al llanto de
“Muß ich dich so verstehn” donde lo pasó mal pero nos hizo disfrutar de cientos de matices de una rica, elaborada y temperamental interpretación recordando a sus progenitores, al igual que en el canto a su amada Isolde
“Wie sie selig” , donde estuvo algo tembloroso, pero igualmente temperamental y finalizó con un agotado
“O diese Sonne!” pero totalmente entregado para morir en los brazos de su amada irlandesa.
Una vez finalizada la función recibió un sincero y emotivo abrazo de felicitación de Pappano.
Este hombre ya no está para estos trotes, pero el que tuvo retuvo.
Melot - Richard Berkeley Steele
Para mi gusto excesivo vibrato el de este barítono de Lancashire, además de un acento nada acertado.
King Marke - Matti Salminen
Ejemplar monarca el que desarrolla este bajo finlandés, potencia y gusto unidas a un bonito timbre.
Un
“Tatest du's wirklich” de calidad para cerrar el segundo acto con preciosas medias voces, sin fisuras y sin prisas hasta el final de un monólogo eterno y delicioso.
Espectacular.
Shepherd - Ryland Davies
Curioso timbre juvenil el de este veteranísimo tenor gales, bonita intervención para abrir el tercer acto.
Puesta en escena
He de reconocer que no soy capaz de entender las propuestas minimalistas y desplazadas de ambiente y narrativa que nos propone Loy últimamente, así que no, no disfruté un ápice con esta puesta en escena.
Doble escenario donde en primer plano se presenta una silla y una mesa en las escenas más barrocas, y en segundo plano una fiesta estática que aparece y desaparece tras un cortinaje al antojo de no alcanzo a comprender qué.
Magnífica iluminación y eso si, magnífica dirección de actores, tanto en su comportamiento individual, como en conjunto.
Conjunto de la función
Noche agridulce.
Si Heppner se hubiera comportado en el segundo acto, como lo hizo en el tercero, digno, hubiera sido una noche histórica, gracias a una Diosa llamada Stemme a un genio llamado Pappano, y a tres magníficos cantantes, Koch, Volle y Salminen.
Por Dios, que Obra más bella ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pictures
Audio
(
(Ya sabéis, si a alguien le interesa la grabación completa solo tiene que silbar) )
Bueno, me despido……un saludito………y nos vemos para
L'Heure espagnole / Gianni Schicchi , el 17 de Octubre.