Yo también ví anoche Lulú. A mí si me gustó, a pesar de que iba un tanto receloso de lo que me podía encontrar. Había escuchado previamente un par de veces la ópera y también visioné la versión de dos actos de Zurich 2002. Me sorprendí a mí mismo disfrutando de la música, a pesar de su complejidad, en una primera escucha. Pese a estar compuesta en un sistema tonal o atonal dodecafónico, diferente al que se ha empleado en la música occidental durante siglos, no me resultó tan chocante como preveía. Así mismo, la excelente guía que hizo delaforce, a quien felicito por ella, me ha sido de gran ayuda para comprender mejor la obra.
La orquesta en mi opinión estuvo realmente bien, demostrando que, cuando se le da tiempo suficiente para preparar una partitura, pueden ejecutarla con un gran nivel. Al parecer, el motivo de abrir la temporada con Lulú no ha sido otro que dar tiempo suficiente a la orquesta para ensayarla con garantías. Pienso que ha funcionado bastante bien.
En la representación de anoche el papel de Lulú fue interpretado por Susanne Elmark, quién, según el programa, debutaba en el Teatro Real y también en este papel (el pasado día 30). La soprano danesa fue para mí lo mejor de la noche ya que realizó una interpretación impecable, tanto a nivel vocal como en la interpretación en sí. La expresividad gestual tanto facial como corporal que demostró fue excelente a mi juicio.
También me gustarón mucho Jennifer Larmore, Gerd Grochowski, Franz Grundheber y Paul Groves, aunque este último quedaba en ocasiones superado por la orquesta, sobre todo en las partes fortes (o como se diga).
En cuanto al montaje escénico, pues me lo esperaba peor, no me disgustó tanto y tenía cierto sentido, aunque coincido plenamente con los que afirman que no ayuda en nada a aquellos que no conozcan la trama de la obra, resultando a veces un tanto desconcertante. Aún así, tiene momento muy buenos y hasta cómicos. Me gustó especialmente el detalle del primer marido de Lulú, que al abandonar la escena tras su muerte saca la cartera y arroja unos billetes al suelo como diciendo "¿No querías mi dinero? pues ahí lo tienes". De la misma forma al representar al primer cliente de Lulú prostituta en el tercer acto hace lo mismo al pagar. También me gusta el detalle de las flores que Lulú va dejando caer y la Geschwitz recoge amorosamente en el segundo acto. En fin, que el montaje no era ninguna maravilla pero me lo esperaba peor, sinceramente.
Desde donde yo estaba (paraíso) llegué a apreciar que aproximadamente un tercio de las butacas que yo podía ver quedaron vacías tras el primer acto, y algunas más tras el segundo, aunque imagino que estas corresponderían más bien a gente que cambió de localidad por otra mejor. Yo no lo hice, desde mi asiento tenía una visibilidad completa (aunque lejana) del escenario y una acústica excelente.
Perdón por el ladrillo.
EDITO: Se me olvidaba, a la hora de saludar, cuando salió no sé si era el director musical o el regidor, una parte del elenco, la que quedaba a la izquierda del espectador, abandonó el escenario cuando desde la derecha los otros amagaron con unirse a los saludos que el personaje en cuestión hacía junto a los protagonistas. Muy buen rollito parece que no había, no.
