Khayman escribió:
¿Puede alguien de los aquí presentes definir y acotar de manera precisa el género operístico?
El género operístico en mi opinión es en primera instancia teatro musical.
Es allí donde la acción dramática discurre junto a la música y los actores interpretan sus papeles mayoritariamente cantando. Mayoritariamente implica que un personaje pueda no cantar en toda la ópera o que haya algunas partes habladas, pero siempre la proporción de lo cantado tiene que ser superior a lo que no se cante.
La voz debe transmitirse mayoritariamente de forma natural, ya que la voz es la protagonista de este género y tiene que llegar al espectador con toda la riqueza de armónicos que es consustancial a la proyección de la voz sin amplificadores electrónicos. Mayoritariamente significa que se podrá utilizar de forma puntual para crear algún efecto electrónico, que algún intérprete podrá cantar toda su parte de forma amplificada, etc, pero de forma que la proporción de la emisión de forma natural sea superior a la amplificada de manera artificial.
La orquestación podrá recurrir a algunos instrumentos electrónicos e incluso a algunos sonidos pregrabados para crear efectos, pero la música tiene que estar interpretada en directo mayoritariamente.
La partitura tiene que disponer la manera de interpretarse de manera exacta. Entendemos de manera exacta que existe una partitura con las indicaciones suficientes para su interpretación aunque puedan existir fragmentos no mayoritarios para la improvisación y que más allá de lo indicado en partitura siempre hay un camino libre por recorrer por el intérprete.
La obra tiene que tener una cierta duración. Aquí tampoco se establece una barrera determinada, pero entendemos que al menos tiene que ser superior a la hora de duración aproximadamente.
La obra tiene que tener un nivel compositivo. Este es un requisito muy subjetivo, pero entendemos que la mera repetición de tres o cuatro melodías reorquestadas no dan pie a una ópera y que la calidad de la música tiene que mostrar un nivel ya sea en la inventiva melódica, en su fascinación tímbrica, en su complejidad armónica, en su vinculación con lo dramático, en la riqueza de la instrumentación, en la originalidad del sistema compositivo o cualquier otro aspecto que la enriquezca y la singularice.
Existen subgéneros operísticos que, atendiendo a muchas de las características enunciadas anteriormente, engloban a obras que encuentran aspectos comunes peculiares entre ellas ya sea por origen, ámbito local, estilo, utilización más frecuente del habla o una mezcla de estas caracterísitcas, como puede ser La Zarzuela y la Opereta.