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Bueno, los he tenido muy abandonados, pero ya estoy aquí.
Sé que en el anterior mensaje que escribí quise decir algo, aunque todavía no sé el qué. Era muy tarde y tenía sueño, y me parece que mi teclado escribe algunas palabras que yo no digo, y las que quiero decir no las veo. Les llaman duendes.
Al grano.
La pianista era Cristina Pato. Los coruñeses creo que normalmente la conocen por la gaiteira, ya que es con este instrumento ( la gaita ) con la que ha sacado la mayor parte de sus discos, pero es una maravillosa pianista con un montón de títulos en su haber otorgados todos ellos por el Real Conservatorio Superior de Música del Liceu de Barcelona, cosa que yo desconocía.
Tiene mucha calidad acariciando las teclas.
El pasado día 31 fuimos mi querido Calaf y un servidor a ver al Palacio a Leo Nucci, y tan pronto como empezó a sonar el piano Calafa exclamo:
¡ Uy, éste es un garras ! Pasó poco tiempo hasta que entendí el concepto.
Cristina Pato no tiene nada de garras, son manos dulces que acarician las notas. Me pareció un excelente acompañamiento.
Comenzó Borja Quiza, barítono de Ortigueira, La Coruña- con La flauta mágica ( Ein mädchen oder weiber ) y pareció que la cosa pintaba bien para lo que restaba de noche.
No conocía a Borja Quiza, pero la verdad es que lo hizo bien en este recital, aunque en mi modesta opinión me pareció que se sentía más
a gusto cuando podía abrir la voz en registros altos, y lo hacía realmente bien, pero creo que cuando bajaba al centro o a registros bajos, la voz se perdía bastante. Supongo que es cuestión de trabajar muy duro y por lo que ví es muy joven. Además también hay que tener en cuenta que diez días atrás había escuchado a Nucci, y ese tipo juega en las ligas mayores.
También me pasó con Fabio Capitanucci ( que es como Nucci, pero en versión capitán ), porque en el concierto de Nucci del día 31 ( un día antes de que hiciésemos la segunda función de Puritanos ) cantó el aria de Ricardo en el primer acto cuando se lamenta de haber perdido a Elvira para siempre. Me pareció un poco extraño y a alguien cercano una jugarreta, porque al día siguiente cuando la cantó Fabio, ya no parecía tan bueno como el primer día.
Lo malo de comer jamón de jabugo es que luego no te gusta el serrano, y eso que está muy bien, pero le falta algo.
Albelo empezó con el Lamento di Federico, y a mí me conmovió. Me pareció de lo más hermoso de todo el concierto y no lo había escuchado nunca. No sé qué hace este hombre, pero en un momento del tema hizo que me recorriese un escalofrío enorme de la pasión con la que interpretó. Luego Borja siguió con El Barbero de Sevilla y me gustó más que la flauta. También, aparte de cantar contaba la interpretación, ya que aunque iban con su frac y pajarita ( se la tuvieron que quitar mediado el concierto, el calor en la sala era infernal, y en algún momento entre aplausos señalaron los focos y se dieron aire, dando a entender que resultaba complicado cantar así ) interpretaron sus piezas, así fue en la siguiente, que fue probablemente lo más aplaudido de la noche, El elixir del amor, Venti Scudi. Borja y Celso provocaron aplausos, risas ( me encantó Celso mirando el billete a la luz para ver si era falso y mordiéndolo para asegurarse ) y Bravos, hasta el punto que en un momento que Albelo se va al agudo el público estalló en apalusos, aunque la pieza no había terminado.
No sé esta pantalla tiene límite de palabras.
Resulta recomendable, en cualquier caso, cortar y seguir después.
Si tenéis alguna pregunta, mejor hacérsela a alguien que sepa.
Bueno, era broma, es verdad que no sé mucho, pero no lo parece.
Si queréis preguntar algo, yo contesto.
Un día en las carreras: " Señorita, es verdad, lo reconozco, no soy médico, sino veterinario, pero si Ud. aceptase casarse conmigo no miraría a otro animal ". Luego, de noche, se fue a ala Ópera.
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