Ghiaurov escribió:
yo creo que lo de Aragall lo decía (aparte de porque sea verdad) porque competencia no le hacía mucha
de Domingo no hubiera dicho lo mismo (pero vamos, que tampoco se podía)
Pavarotti era un gran cantante, dueño de una voz hermosísima. Una voz con mucha presencia en el teatro, corría admirablemente, de un conocimiento de la voz muy especial, y una filosofía de vida fantástica. Yo le considero una vocalidad estupenda. Tenía defectos y cometía errores, si, tiene y cometió algunos, pero era un timbre tan personalísimo que si se quería era fácil obviarlos (y en este mensaje quiero hacerlo salvo que luego vengan otros), porque era el timbre de Pavarotti, tan rico, tan lleno, tan pleno, tan hermoso.
Tengo la suerte de ser amigo de quien fue su asistente personal desde 1994, quien me ha contado cosas fantásticas de Pavarotti, cosas personales, cosas profesionales. Era, además de un gran cantante, un tipo fantástico. Asimismo, soy amigo de otras dos personas cercanas a él... y vaya, cuando se conocen ciertos datos, sólo queda apreciarlo más... una filosofía simple, pero muy profunda en muchas cosas, un tipo de una alma y actitud muy sincera.
Y cierto lo que digo de Aragall, que era gran amigo suyo con quien jugaba cartas, pero al final de su vida, para su última entrevista dijo de Domingo (y se otras cosas que dijo en privado):
Di Stefano è tra quelli che ogni giorno gli telefonano per avere notizie sulla sua salute, sul recupero e la riabilitazione: «Mi ha chiamato appena ieri — dice —. La sua voce, per me, è musica, è la musica. Lui è stato l’ispiratore, l’emissione perfetta, le vocali aperte, quel suo modo unico di fraseggiare. Nonostante le mie condizioni, il connubio dei tre tenori non si è dissolto. Placido Domingo è venuto a trovarmi un paio di volte, José Carreras mi telefona... È stata una gran bella stagione, la nostra. Però io non mi ascolto più. Non mi voglio sentire. Se tu mi invitassi a cena e, per farmi piacere, mettessi su una mia vecchia incisione, ti pianterei in asso, dietro front. Se vuoi che resti, fammi sentire la voce di Placido».
Saludos,
Gonzalo