Y finalmente, la conclusión brillante acerca del período de gloria de la voz de Pavarotti.
IV PARTE:
Esta fluidez, esta limpieza canora, redundaba en una
dicción excelente, clara e incisiva, pues nunca buscó ensanchamientos artificiosos del centro, lo que le separó de la mayoría de los tenores carusianos de la anterior generación (y la suya). En la zona alta la cobertura del sonido ya citada equivale a redondeado de las vocales, sonando necesariamente la ‘a’ casi como una ‘o’, la ‘i’ como ‘ü’, la ‘e’ como la ‘eu’ francesa, etc, pero no las alteraba por comodidad. Las consonantes eran apuntadas con extremo cuidado, y apenas acariciaban las vocales.
Estos hechos desmienten la inspiración juvenil en la dicción de di Stefano, siempre tendente a abrir las vocales y exagerar las consonantes. Por otro lado, la pronunciación italiana era intachable, sin rastro de los localismos que perjudicaron la dicción de Bergonzi, por ejemplo.
En resumen, por características del timbre y escuela de canto, estamos ante una voz emparentada con los
tenori di grazia del S. XIX, y más en concreto con las voces argénteas de los Rubini, Nourrit, etc. Un tenor contraltino (lo que no equivale a ligero) que incorporó la emisión en la máscara en vez del mixto, permitiéndole cantar a plena voz las elevadas tesituras del belcanto. (5)
Podemos concluir que Pavarotti no es sólo
un privilegiado por la naturaleza con un bello timbre (6) sino un cantante de la mejor escuela, plenamente entroncado con la gran tradición. No en vano, tras las primeras enseñanzas de Arrigo Pola, fundamentales para aprender la cobertura del pasaggio,fue Ettore Campogalliani quien completó su formación. De las clases de Campogalliani salieron Renata Tebaldi, Carlo Bergonzi, Mirella Freni y Renata Scotto.
Gracias Gino!
