MacNeil escribió:
Mirà vos, no lo tenìa al " gordito " en esa. Sabìa de Jaime Aragall y de Piero Capucilli, porque mi maestro cantò con ellos y los viò, pero de Pavarotti me cuesta creer, saludos.
PD. igual Pavarotti fue quièn fue por su hermosa voz y su excelente sentido del canto, no nesecitò de nada para cantar asi!
Como en "ciencia opinática" todos hemos hecho el doctorado, a mí, a quien me cuesta creer es a un maestro "ignoto". Si tus argumentos son "fulanito y menganito" sí porque mi maestro me lo ha dicho pero Pavarotti NO porque "No me lo creo" te voy a hacer un par de apuntes:
1) Decir de alguien que es drogadicto no es lo mismo que decir de alguien que es guapo o feo, o que canta bien o canta mal. Por lo que afirmar cuestiones de este tipo no deben ser jamás una cuestión de opinión sino noticias contrastadas y demostrables (y con todo verterlas porque sí tampoco tiene sentido).
2) Te aconsejo que cambies de maestro porque en la relación maestro-alumno se suceden muchos situaciones que no deben trascender el ámbito de esta relación.Lo mismo debe de suceder entre colegas. Si tu maestro es capaz de decir ésto, aún en el caso de que sea cierto, mejor aléjate de él porque cualquier día explicará intimidades tuyas.
Ya me parece excesivo darle una vuelta de tuerca al tema e involucrar a otras personas que no vienen al caso y, además, una de ellas recientemente fallecida lo que supera a mi entender los límites del buen gusto.
En todo caso, si alguien puede creer que es relevante creo que sería exigible que a la vez que lanza la noticia (o bulo) dijera exactamente de donde ha sacado la noticia. Resulta que en este caso, "un maestro de canto" se lo ha dicho a un alumno y, por lo que parece, podemos acusar a dos reconocidos y afamados cantantes de drogadictos pero en cambio parece vetado por un incompresiblemente pudoroso derecho a la intimidad la identidad de la fuente de información. No me parece justo.
Si se quiere entrar por estos derroteros, y en mi opinión sólo se debería si tuviera alguna relación con algún tema operístico, y aún en estos casos habría que hilar fino, hay que hacerlo con gallardía y no tirar la piedra y esconder la mano. ¿ O acaso tiene más derecho a la intimidad el noticiador que el noticiado?.
Reflexionemos, hablemos (y el que no que no lo haga) de lo que queramos pero no hiramos susceptibilidades. Y en este punto, lo confieso, soy muy susceptible.
Un saludo