Allá por el mes de mayo tuve oportunidad de tomar algo por Salamanca con Piccolo, Naietta y Yago...ya a la hora de los cafés/chupitos, Piccolo empezó a cantarme las alabanzas de
Giulio Cesare y, poco después, afirmó no haber oído nunca
Boris Godunov.
Escandalizados ambos, decidimos subsanar nuestras respectivas deficiencias, él con el DVD del Boris de Salminen en el Liceu (grave error, pero bueno

) y yo con el GC de Minkovsky que muy amablemente él mismo (Piccolo, no Minko) me hizo llegar.
El pacto de Salamanca era escuchar cada uno la ópera que le había recomendado el otro y luego abrir un hilo para comentar sus impresiones.
Pues bien, aquí estoy yo, tras haber escuchado el GC...
-He escuchado la obra 4 veces estos días: la primera como toma de contacto, la segunda ya tomando nota de los momentos que más me habían gustado, la tercera para reforzar impresiones y la cuarta fueron unos highlights de los momentos que más me han gustado.
-La verdad es que la ópera me ha aburrido menos de lo que suelen hacerlo las óperas barrocas y creo que parte (gran parte) del mérito es de la dirección, que me ha gustado mucho: amena, matizada y llena de vida. Los recitativos, usualmente tan pesados, se me han pasado en nada.
-En cuanto a los cantantes...me ha decepcionado un poco el nivel...menos mal que la dirección los lleva en volandas, que si no...

. Mediocre la Marijuana y por debajo del nivel que esperaría en ellas Von Otter y Kozena (me ha gustado más la primera, de todos modos). El resto correctito.
-El acto I sí que no me termina de llegar. Aparte de ser muy largo, no encuentro en él ningún número que me guste del todo, salvo el recitativo acompañado "Alma del gran Pompeo" (al que la Marijuana no le quita todo el jugo que podría, me temo) y el destello de luz que entra al final de todo, con ese maravilloso (aunque un poquito largo para mi gusto) dúo "Son nata a lagrimar", que me ha encantado.
-El acto II es el que más me gusta: me parece de mejor factura y de mejor nivel medio. Me encantan: "V'adoro, pupille", "Cessa omai di sospirare" (aunque siempre que lo escucho recuerdo a Podlés, que lo canta genial) y "L'angue offesso".
-EL acto III vuelve a hacérseme cuesta arriba cara al final, pero en su primera mitad mantiene el nivel del II, sobre todo en ese "Piangerò la sorte mia" que tanto me ha gustado.
En resumen: una estupenda ópera que me ha dejado satisfecho pero con una sensación ambivalente. Por una parte, he conectado con ella más de lo que habría previsto, pero por otra sigo sin terminar de entender en qué consiste la genialidad de Händel.
Estas son mis sensaciones, a la espera de leer más profundamente la ópera del mes de Sharpless y Sutherliano y de que Piccolo haga lo propio con el Boris...
