opera_dilettante escribió:
Rinaldo escribió:
Prefiero a Vickers

¡Neeeel! Vickers solo me gusta en papeles wagnerianos, y solo algunos di forza, en otros se me hace muy brutote. Ni comparación con la dulzura y sensualidad de Placi en los momentos líricos
Insinuas que para cantar Wagner hay que se brutote
Pero si Vickers hace una de los Otellos más impresionantes de la historia, no sé si fue Gino el que dijo que había grandeza shakesperiana en la interpretación de Vickers para Otellos brutotes véase MDM

De bruto nada sólo basta con escuchar el Dio mi potevi
---------------------------------------------------
Edito para colocar lo que dijo Peter Quint, adoro esto que dijo
Peter Quint, hace millones de años, respondiendo al mail de un amigo que le hablaba precisamente de ese Otello, escribió:
Jon Vickers, salvando todos sus problemas de emisión, de agudo, de color, etc., es probablemente el último tenor dramático conmovedor. No sólo fue un declamador trágico de primer orden, sino que siempre le importó mucho retratar la sensibilidad de ese hombre atrapado en la tragedia, bien fuese Canio, Don José, Otello o Peter Grimes. Por eso, y porque restauró uno de los personajes eternos del teatro, devolviéndole una estatura mayestática y noble, a la vez que sensible y acariciadora, de una dignidad escalofriante, porque comprendió que Otello era tanto más que un melodrama de celos y calumnias, limpiándolo así de vacuo sensacionalismo, porque afrontó con una gallardía artística visionaria un papel terrorífico para el que no tenía todos los medios y, con todo, lo supo reinventar, por eso, pues, es mi Otello total. Ante su estremecedora exhibición de talento y humanidad, los esculturales Esultates de MDM o las embaucadoras melodías resueltas por Domingo parecen proceder de otro plano, más artificial (...). Cierto que, comparativamente, el instrumento carece de poderío, (discretísimo el Esultate), como lo será mucho más en la versión posterior grabada y después filmada con Karajan (de la manía algo sádica de este hombre de extraer lo más comprometido de sus cantantes y enfrentarles dolorosamente a ello alguna vez habrá que hablar). Pero la concienzuda superación de sus barreras en pos de una musicalidad de ley (Venere splende!), su expresividad "responsable", incluso su leve dificultad con la nitidez del italiano, encarnan absolutamente ante nuestros oídos al hombre valeroso, discriminado, que no se quiso hasta que le quisieron, y que sucumbió al temor de que tal amor no fuese sincero(...)
(Ni una letra está adulterada; los paréntesis sólo resguardan referencias personales y excesos de locuacidad impropios para un foro)
Como no quererlo señor Quint 