Rinaldo escribió:
Peter Quint escribió:
Vorrei e non vorrei...
pero me quedo con mi Otello.
(Buen intento, de todas formas. Don Giovanni a vuestro lado es un principiante de la tentación...)Usted en verdad quiere votar por Grimes

Y por José, y por Canio, y por Siegmund y Tristán. Todo lo que dicen es cierto, pero...
La tragedia de Otello, mucho más que las simplistas reducciones a la
gelosia, siempre me ha parecido la tragedia del hombre "inadaptado": el converso se entrega a la fe cristiana (y a la causa política y militar de sus gobernantes) con una devoción que compense su desfavorable origen, simbolizando mediante su matrimonio con Desdémona, tan contestado por la familia de ella (ese acto I shakesperiano que Boito nos hurtó) el ingreso legítimo en esa sociedad anhelada. Pero no se ha liberado de su complejo, y vive en una tensión permanente, teniendo que demostrar siempre lo que a otros militares cristianos no se les exige. Así, será el más valiente, el más guerrero, el más triunfal.
Y Jago, que lo conoce bien, lo destruye cuestionando la fidelidad de Desdémona en tanto que estandarte de la "legitimidad" de Otello. Que ella esté con Cassio no significa que sea una mala mujer (que también), sino sobre todo, que Otello sigue siendo el moro de quien todos se burlan. Y Otello sabe lo que eso significa: el honor le impone el uxoricidio. Pero le duele, ¡cómo le duele! ¡Cuánto hubiera preferido
tutti i mali della miseria, della vergogna, la afrenta militar, una derrota "legítima" u "honorable", pero eso no, ella no! Y sin embargo, saca fuerzas de donde no tiene y consuma la muerte de su esposa. Por eso, descubrir después que todo fue un engaño lo abruma de culpabilidad, y no puede más que realizar el último acto de honor: quitarse la vida. Pues, sin ella, "ya no hay Otello".
Pues bien, nunca como con Vickers tuvo Otello, en efecto, voz de "inadaptado". Nunca el personaje apareció caracterizado con un pesar trágico tan hondo. Y nunca como con Vickers fue tan doloroso el uxoricidio por honor, ni tan conmovedor el suicidio.
De modo que por cuarta vez, al mondo in faccia, Otello.