EMarty escribió:
Le Gouverneur escribió:
La verdad es que como el mundo de la ópera es un mundo de comparaciones, lo que se vió ayer en el Real comparado con lo que se está viviendo en Valencia estos días, seguramente las mejores funciones en España de lo que va de Siglo, este Rigoletto me pareció una función mediocre.
Veo que Le Gouverneur ha contestado a la pregunta que no pude quitarme de la cabeza en todo el día de ayer.
Le Gouverneur, yo siempre he visto el mundo de la ópera como un mundo de descontento necesario, siempre hay algo que cambiaríamos de alguna representación, aunque no necesariamente por comparación. Pero el símil funciona de ambas maneras.
Concuerdo contigo en lo que se está viviendo en Valencia en estos días, de hecho, lo he vivido. Una producción extraordinaria, avalada en Europa, repetida por dos veces consecutivas. Y en mi caso particular, desde la óptica de combinar dos de mis iconos artísticos, Wagner y La Fura.
Para mí, la experiencia de Valencia es insuperable, Wagner es mi mejor ópera, y el Anillo de Valencia es casi mi mejor Wagner. Pero de ahí a tachar de mediocre el Rigoletto de Nucci, hay un mundo.
En Valencia se ha sacrificado la calidad de los intérpretes, a mi juicio, para que el presupuesto pueda abarcar todo. Aparte de una única actuación de Domingo (esta noche, por cierto), una Jennifer Wilson y Salminen, que parece ya recuperado, el resto del reparto, y aquí generalizo, no es un reparto de primera de un teatro europeo. De primera serían un Terfel o un Seiffert, no un Ryan.
Nucci no ha sido mediocre en las tablas. Es la ocasión de aplaudir y vitorear a una
vieja gloria antes de su retiro, con todo lo negativo que se le pueda atribuir, ha sido una noche especial en el Real, pero no por ello mediocre.
Mediocres son los repartos de segunda que a veces nos brinda el Real, incluso alguno que otro de primera, pero no veo que roce la mediocridad siquiera un Rigoletto como el que disfrutamos con Nucci, Albelo y Ciofi. Mediocre es la tercera norna del Anillo Valenciano, por poner un ejemplo, y no por ello desmerece ni desluce el conjunto ni el resultado final.
No es comparable, Legou. La ópera es un mundo de descontentos, pero no de inevitables comparaciones. En esta ocasión, yo no podría comparar.
Básicamente, porque no hay puntos en común para una posible comparación.
Un abrazo