Después de un día de trenes y aviones y alejado ya del sofocante calor del interior peninsular, tengo un ratillo (robando un ordenador

) para comentar, ya que no lo hacen las compañeros foreros que también estaban

, el concierto que dió ayer tarde el barítono Thomas Quasthoff en el Liceu.
Vaya por delante que yo no soy objetivo con este cantante. Es, desde que lo conocí, unos de los pocos habitantes de mi olimpo particular. Aunque reconozco los defectos (escasos) que tiene, toda crítica se ve eclipsada por la belleza de su canto, su entrega, y su personalidad.
Ayer el programa lo componía el ciclo de canciones que con el nombre de "la bella molinera" y sobre poemas de W. Müller creó F. Schubert. Este ciclo es un maravillo conjunto de lieder que nos cuenta la historia de un enamorado aprendiz de molinero que pasa del entusiasmo del amor por la molinera que le corresponde a la desesperación cuando la veleidosa joven prefiere como amante a un cazador.
Quasthoff hizo ese recorrido del joven enamorado como si de un peregrinaje interior se tratara. Todos los matices del amor, del entusiasmo, de la belleza, de la delicadeza, de los celos, de la desesperación y por último de la aceptación del destino, pasaron por esa bella voz. Exquisito en todo momento, con un enorme dominio de los matices de ese género tan difícil como es el lied hizo que el público estuviera en éxtasis durante las veinte canciones que componen el ciclo.
¿Defectos? Los hubo. Quasthoff en las notas más agudas siempre sale apurado. ¿Virtudes? Todas. Cantoramente, ese dominio apabullante de los graves. Y lo más importante, la transmisión de la belleza, el legato, el estilo, la elegancia...
Al finalizar el Liceu se caía, los bravos resonaban y Quasthoff y su excelente pianista (Justus Zeyen) sonreían felices al saber que el público de Bcn había entendido lo que ellos querían transmitir: La felicidad está en el corazón del que llega a amar a Schubert.
Gracias, Maestro, por regalarme, una de las mejores noches musicales de mi vida.
Y gracias a Elvira por su acogida y un placer conocer a Cleopatra y Sr. y a Wolfrang (¿se escribirá así? que entre y me corrija

)