Mister Scorpio escribió:
Hotter canta esa escena con Krauss exactamente igual que con Keilberth dos semanas antes. Los matices son distintos (no "más") que con Knappertbusch, porque Hotter cuenta en 1953 con tempi más rápidos y menos flexibles. La vehemencia de Hotter en 1953 (que no digo que no haya gente que la prefiera) queda sustituída en 1957 y 58, por ejemplo, por una meditación más profunda, en sintonía con el tempo - más lento y flexible- de Kna. Se me ocurren dos ejemplos: el comienzo del monólogo con Kna, Hotter es más sordo y amargo... Con Keilberth y Krauss es más "excitante" y coloreado. El clímax de la escena (la "bendición" al hijo de Alberich) es dirigido por Kna con el tempo retenido, y aquí Hotter logra una cima: el dios, señor de su destino, majestuoso, se aparta voluntariamente del camino emprendido al comprobar su fracaso. En 1953, con el tempi ligerito, Hotter da otra visión más "directa" y excitante, pero da la impresión de estar atrapado en sus propias redes, y su lamento e smás bien un grito de desahogo. Ambas son igualmente válidas, y para gustos se hiceron colores. Pero ya vemos de quién es el mérito.
Todo esto venía por la apagadísima (eso es innegable) dirección kraussiana en algunos pasajes de esa escena.
Prueben a degustar, su debut en Bayreuth, de 1952.

, ahí WOTANHOTTER, se sale.