Mister Scorpio escribió:
Rinaldo, tú lo has querido…
¿El mejor? Yo lo planearía de otra manera: “el que más te gusta”.
Me alegra que se haya hablado bien de la de Clemens Krauss. Lo tiene todo: una representación “mítica” de Bayreuth en vivo (mítica, por el gran recuerdo que dejó el director en este su único verano en el festival wagneriano: estaba contratado para el siguiente año pero murió…); un reparto ya conjuntado (o casi), y el plena forma; la dirección es muy atractiva para el oyente, rica en colorido orquestal y con tempi tirando a ligeros, pero también apasionante y dramática… Desde luego, es una de las primeras opciones para aquellos que digan “quiero-conocer-el anillo-pero-en- una-grabación-que-sea-muy-buena-para-iniciarse-y-que-a-la-vez-tenga-valor-histórico-en-sí-misma,-de-manera-que-si-no-me-atrevo-a-dar-un-paso-más-en-la-obra,-con-esa-versión-me-pueda-quedar-satisfecho-en-todos-los-sentidos”
Las dos mayores pegas de el anillo de Krauss son:
- el acto 2 de la Walkyria… Krauss deja el piloto automático y parece que se larga el tío a tomar unas cervezas hasta que reaparezcan Siegmund y Sieglinde en la escena 3ª. Escúchese el monólogo de Wotan: da la sensación de que no hay director en el podio. La orquesta es un murmullo plano y amortiguado.
- El acto 1 de Sigfrido. Desde que apareció este ciclo kraussiano por primera vez en disco, allá por los 70, todos los sellos que lo han editados se han empeñado en dar gato por liebre, o mejor, Keilberth por Krauss. En una palabra: el acto 1 de Sigfrido que encontramos en cualquier edición del anillo de Krauss es en realidad el acto 1 del Sigfrido que dirigió el mismo año (15 antes), con idéntico reparto, Keilberth. ¿Se perdería la grabación del acto de Krauss?
En la misma línea está el anillo de Keilberth de 1955, estereofónico y recientemente editado por Testament. Por cierto, es carísimo. Yo lo completé gracias al amigo invisible de hace 2 años…
Keilberth no es un director “genial” o imaginativo en la línea de Krauss, Furtwängler o Knappertsbusch. Pero se trata de un gran director, y conoce muy bien la obra. Durante el verano de 1955 abordó la obra por 4º año consecutivo. Es decir: nuestro hombre estaba ya hecho a la acústica, a la producción y al reparto. La extraordinaria toma de sonido lo coloca también como una primerísimo opción. Puedes estar tranquilo si esta es tu anillo favorito: calidad, leyenda y sonido. ¿Qué más puedes pedir? Por menos calidad sonora, Krauss te ofrece otras cosas, eso sí.
Lo malo de este anillo es que me parece que los editores marean al pobre oyente con la mezcla de tomas. No me ceo ni nunca me creeré que estos 14 discos ofrezcan las 4 óperas tal como se representaron en vivo durante el primer ciclo del festival de 1955. Creo más bien (y los mismos editores lo insinuaron, me parece), que este producto mezcla los dos ciclos de ese mismo año y, tal vez, los ensayos generales. Lo que te fastidia es encontrarte con que en el “Ocaso”, Gunther es Hermann Uhde en los dos primeros actos, y en la segunda escena del tercero de repente es Hans Hotter. ¿Dónde está la escena original del primer ciclo? ¿Piensan que estamos sordos?
Hay otros ciclos de Keilberth. A mi, el de 1952 siempre me gustó más que el de 1953. Pero ambos palidecen ante el de 1955, el juguete wagneriano nuevo.
El de Solti también puede ponerse a la altura de los anteriores. Del sonido y la orquesta, para qué hablar. Solti no es el director más profundo del mundo, lo sabemos, pero su dirección es magnífica. El reparto, en general muy bueno. Lo peor:
- El oro del Rin: no es que sea de calidad mediocre, pero está dirigido con “otro estilo”: muy rítmico, muy violento, muy superficial… Escuchar la entrada de los gigantes, el golpe de martillo de Donner o la muerte de Fasolt en esta grabación es excitante si tienes 18 años… Luego te das cuenta de que lo importante aquí no es la letra, sino el espíritu. Para más inri, cuando al día siguiente empiezas a escuchar La Walkyria (grabada 6 años después) parece que a la batuta hay otro director.
- El reparto tiene sus baches, ¿eh? Hotter ya muy gastado, El Loge y el Fasolt muy flojos, etc. Pero en general, muy bien.
El de Böhm está muy bien, pero ya es un pasito atrás. Dirección neutra, de kapellmeister (en el buen sentido) que conoce y dirige todo el repertorio, y reparto atractivo (un pelín gastado algún cantante, o un pelín mucho). Del Karajan posterior a su caída del caballo, qué vamos a decir. Es una dirección distinta, muy personal, empeñada en hacer las cosas de otra manera. Con sus aciertos y sus errores.
De los dos grandes clásicos, Furtwängler y Knappertsbusch, decir que sus estilos personales y los ingredientes con los que forjaron sus respectivos legados son muy distintos. Furtwängler es siempre más intenso, más dramático en el sentido “emocional”. Pero en los dos ciclos completos que se conservan de él no encontramos un reparto redondo y/o una orquesta excelente. El ciclo de 1950 en la Scala cuenta con una respuesta orquestal magnífica (pese a lo que dicen algunos voceros, que deben confundirse con el del 1953), pero un reparto irregular (menos mal que ahí está Kirsten Fagstad). Encima, tiene dos cortes. La grabación de la RAI, de 1953, tiene un reparto bueno, con agradables sorpresas (el Mime de Patzak, los Siegfrieds de Suthaus), pero la orquesta es de tercera categoría. Eso sí, toca al 300% de su capacidad y nunca “molesta”: pero echamos de menos otras orquestas.
De Knappertsbusch, decir que es más solemne, menos “excitante”: pero si te haces a su estilo, descubrirás por ejemplo que es mil veces más excitante (valga la redundancia) la coda del acto 1 de la Wakkyria dirigida de manera retenida, como hace él, que a toda vela, como hacen la mayoría. En las grabaciones que de él se conservan del ciclo completo, Kna se benefició de lo que Furtwängler no pudo tener en los últimos años de su vida (para esta obra): un reparto homogéneo y una gran orquesta.
El ciclo de 1956 es seguramente el más popular, porque tal vez es el más lírico y fácil de escuchar. Kna no dirigía el anillo en Bayreuth desde 1951; Kelberth acababa de dirigir el primer ciclo de ese festival. Casi de repente, se decidió que Kna se hiciera cargo del segundo, que es este que comentamos. El trabajo (de años) de Keilberth se nota, para bien.
Pero por eso mismo, los ciclos de 1957 y 58 son más knappertbuschianos, más personales, porque él se encargó de la obra en exclusiva. Si se escucha el de 1958, se nota la diferencia: es un non plus ultra en la discografía de la obra. El expresionismo y el dramatismo del “Ocaso de los dioses” (pero expresionismo “desde dentro”, no “desde fuera”, como Solti) no ha sido superado. Lástima que el reparto sea un poco inferior al de los años anteriores. La de 1956 es una gran opción si te resulta muy pesado el Knappertsbusch puro. Y la de 1957 es el término medio. Este ciclo de 1957 está un poco olvidado (inmerecidamente) porque Windgassen sólo canta el Siegfried del “Ocaso”.
Y lo dejamos ya…
Ya me perdonarás M.Scorpio, pero me hace mucha gracia lo del Oro del Rhoin de Solti y los fortíssimos que se pega violentamente en la entrada de los gigantes, porque será por la edad, pero me parecen de una teatralidad absolutamente genial, igual con los años va a mejor.
No es por prejuzgar a nadie, pero,¿cuántos de los que han votado no han escuchado el Böhm de 1966? Hasta hace dos años era muy difícil de encontrar en España y casi nadie conocía de la magnitud y calidad.
Yo personalmente no me decanto por ninguno, puesto que mi anillo perfecto cuenta además con las direcciones de Bruno Walter y Bodanzky. Para mí la versión de Krauss de 1953 me parece fantástica en las dos últimas jornadas, el estéreo de Keilberth del 55 me parece asombroso e irremplazable siquiera por el sonido; el Böhm del 66 es a su vez maravilloso (Windgassen está mejor en esta toma del Ocaso y el Siegfried que con Solti en estudio, además de que el Wotan de Hotter ya no es lo que era en el estudio) y cuenta con la impreisonante Brunilda de Nilsson que está sensancional.
Por otro lado, mi registro que más tiendo a escuchar es el del 56 de Kna, básicamente porque fue mi primer anillo que me compré con mi paga (90 euracos que me costó) y leí con partitura orquestal en mano. La tres jornadas no tienen desperdicio, igual señalando el primer acto y segundo de Walkyria y el último del Ocaso como máximo apogeo wagneriano.
¡Qué decir del Wotan del 56 de Hotter! Que evolucionó desde la toma de Walter (otra imprescindible) y está absolutamente aterrador en el comienzo del monólogo con un fraseo y dramatismo insuperable.
No quiero dejar pasar de lado a la anécdota de que haya desaparecido el 1º acto de Siegfried del 53 con krauss, cosa que me extraña mucho, puesto que creo que creo que Windgassen no se perdió durante la forja con Keilberth y solo le pasó con Clemens.¿me equivoco?