Peter Quint escribió:
(Pues encima yo tengo mal día, o sea que...)
Amo a vel-lo. A mí hay cantantes que no me gustan (por la razón que sea) y cantantes que me indignan. Son cosas diferentes. Si un cantante me indigna suele ser por falta de profesionalidad, por su desprecio a la preparación musical o por un populismo exacerbado. Si un cantante no me gusta, será por mil cosas (timbre, estilo, limitaciones...) pero no le niego que sea un músico y un artista.
Y eso es lo que me pasa con la Price. Fue un pedazo de cantante, y no le quito nada, pero a mí no me va, no me gusta. Y creo que su mito está bastante inflado. La virtud fundamental (y casi única) de su arte es la seda de un timbre envolvente y denso, de una hermosura indescriptible. Pero detrás del timbre hay bastante poco. Nunca fue una cantante excesivamente dúctil (los Mozarts a veces parece que los aporrea, y su Strauss era un tanto marciano), tuvo problemas bastante intensos en el agudo (que se estrechaba sorprendentemente) y en el grave sofocado (sé que siempre digo lo mismo, pero el final de su frase del dúo de Aida y Amonasro en la grabación de Solti, cuando dice "un'ora, un'ora di tal gioia e poAAAA morAAAAAr", parece que lo hace adrede para parodiarse a sí misma), la dicción era un poema (y lo digo porque estoy bastante hasta el gorro de ver lapidaciones de la CaraAlubia por la misma razón, cuando A) La pastosa dicción de Joan Sutherland tiene una explicación clínica -antes de 1959 no cantaba así- y B) En el repertorio de Joan Sutherland la palabra no tenía la importancia capital del de la Price), y el talento dramático era discretito-discretito, bastante salvable cuando se la empujaba a un fraseo acuarelístico, pero cossottizante y de acentos brutos si se la dejaba a su aire (compárese su Amelia con la a priori muy poco verdiana de su tocaya de apellido, Margaret Price, y ya me dirán quién carga con más colores y emociones frases como "qual man pietosa" o "che mai più non vedrà"). Cimentó su fama en el repertorio verdiano sonando francamente poco italiana (las heroínas románticas italianas no suenan como un entrenador afroamericano de Rocky, lo siento), y de la coloratura mejor no hablar.
Con todo, Leontyne Price era un músico. Y su voz es de las más hermosas que hayan tenido muchos personajes del gran repertorio. Pero a mí, de verdad, no me gusta.
Siendo todo esto cierto e incidiendo especialmente en ese registro agudo que se achicaba dramáticamente, lo cual en una soprano que cantaba el repertorio
spinto es pecado capital, ¿cómo nos explicamos que llegara a ser la primera soprano verdiana del MET?
Aun más desconcertante: ¿cómo pudo "colar" todo eso con Rodolfo Celletti incluso en las revisiones de "Il Teatro d'Opera in Disco"?
Que conste que lo de cossotizante se lo he dejado pasar.