En mi opinión, una buena discoteca debería tener la siguiente grabación:
Un monumento de la antigua escuela de canto francés, de estilo declamatorio y clara dicción. Extraordinarios Joachim, Jansen y Cernay. Grabación de 1941.
Por otra parte, estoy totalmente en desacuerdo con lo expresado en relación a la Mimì de Victoria de los Angeles con Beecham. Freni puede haber tenido una mejor voz que la catalana, al igual que Tebaldi, pero ninguna de ellas pudo traducir como aquella la compleja psicología de la protagonista, no sólo vocalmente sino que también en cuanto a la emisión del canto. Esa forma de cantar, o más bien, de decir las cosas a través del canto -lo cual la emparenta directamente con la vieja escuela francesa-, que podría atribuirse a su emisión más bien natural e intuitiva, en contraposición a lo estudiado o técnico, en mi opinión la hace ideal para el rol de la honesta y a la vez moderna mujer que es Mimì. Ya en su primera aria Victoria se muestra insuperable, poniendo al servicio de su personaje su timbre de cristal y su sencilla personalidad, haciendo de este pasaje un caleidoscopio único, matizadísimo de emociones e intenciones. Respecto del agudo final del primer acto, es sólo eso, un agudo, una nota. Conocí a alguien que desdeñaba la Suor Angélica de Victoria solamente porque el agudo final de su Senza mamma no era pianisimo, lo cual me parecía incomprensible. Desconocer un buen trabajo por un detalle. No era la primera ni será la última gran cantante que tenía problemas con la zona alta. Sencillamente su Mimì es francamente demoledora.