Más de lo mismo, ¡qué pereza!

¿Alguno estuvisteis?
Duras críticas de la oposición a la junta directiva de la Ópera en la asamblea anual
«El derecho al pataleo o a mostrar el zapato es lo que nos queda, somos meros comparsas», denuncia Abeledo
Diana DÍAZ
La asamblea general de la Ópera de Oviedo discurrió anoche entre la tensión y un enfrentamiento abierto entre los socios de la entidad lírica que reactivó las dos facciones que se enfrentaron en las pasadas elecciones para presidir el patronato de la institución. Incluso hubo peticiones para la reprobación de la actual directiva. Un acalorado turno de ruegos y preguntas dio paso a intervenciones y discursos que defendieron, por un lado, la vitalidad del género lírico más allá de críticas individuales, y por otro, el derecho de los asociados a opinar.
La junta directiva, presidida por Jaime Martínez, aguantó el chaparrón desde la mesa. Los responsables de la temporada lírica expusieron los diferentes puntos de la reunión: discurso del presidente, estado de cuentas y detalles sobre la próxima temporada. Pero uno de los asociados encendió la mecha que marcó el inicio de la batalla. Su pregunta fue: «Jaime, ¿consideras que no decir nada es un sí para que se aprueben los puntos?». La respuesta vino de otro de los socios: «Sí, el que calla otorga».
Como en el fútbol, las pasiones se encienden en la defensa del punto de vista de cada cual. O del grupo al que se representa, como ocurrió con el discurso de Carlos G. Abeledo, presidente del «Foro 1.011». Esta iniciativa nació tras las pasadas elecciones y con ella Abeledo pretendió aglutinar al grupo de votantes contrarios a la actual directiva. «El derecho al pataleo o a mostrar el zapato es lo que nos queda», denunció Abeledo en la asamblea, en clara referencia a la protesta protagonizada por el fiscal jefe de Asturias, Gerardo Herrero, en el estreno de «Un ballo in maschera», el último título de los programados la pasada temporada.
La queja de Abeledo tenía que ver con el traspaso de la gestión del ciclo lírico desde la Asociación de Amigos de la Ópera a la Fundación. Así la opinión de los socios, según Abeledo, no se tiene en cuenta a la hora de programar la temporada. «Somos meros comparsas», denunció. Uno de sus partidarios resumió cuál era la pretensión real de todo el discurso anterior: pedir la reprobación de la junta.
La respuesta a su queja vino de nuevo no de la directiva, sino del público, lo que deja clara la diversidad de opiniones que genera la defensa de una u otra forma de entender cómo debe funcionar la ópera, más allá de una de las dos facciones enfrentadas. Como en cualquier democracia, y según este aficionado, las elecciones en el seno de la asociación concedieron el apoyo mayoritario de los socios a Jaime Martínez y su equipo, razón por la que sus decisiones estarían plenamente legitimadas.
Pero Abeledo aún no había dicho su última palabra. Aprovechó la reunión para desmentir los rumores que le acusaban de intentar llevar la temporada de ópera a la Laboral con el apoyo del PSOE. «Eso es radicalmente incierto», apostilló.
La escenografía de «El barbero de Sevilla», calificada como una «marranada», y la cancelación de Inva Mula -según otro de los socios, por lo «estricto» del calendario de ensayos- fueron otros de los asuntos que contribuyeron a que lo que se planeaba como una simple puesta al día de los asuntos de la institución se convirtiese en una batalla verbal. «Yo no soy atrevida y quiero oír y ver cosas que me resulten agradables», precisó otra asociada. «Quiero que la ópera se enriquezca, pero siempre que hay una opinión contraria escucho "¿por qué no se callarán estos imbéciles"?». Para defender su proyecto, el director artístico del ciclo, Javier Menéndez, se hizo otra pregunta. «¿Seguimos la línea adecuada si de 15 hemos pasado a 22 funciones llenas?».
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