Bramante escribió:
Simon Boccanegra escribió:
porque dejar a 500 familias sin trabajo ha ayudado siempre en todas las crisis.
Simón, tío, no seas demagogo conmigo, anda. Me importa y mucho que quinientas familias se queden sin trabajo, es un drama terrible, pero yo creía que estabamos hablando de otra cosa. Te recuerdo que en España llevamos una media en los últimos meses de más de 150.000 despidos mensuales. A nadie le puede ser ajeno el drama que eso supone.
padre, yo estoy siendo demagogo contigo?
Vos CONOCÉS de ópera. Más allá que no conozcas en detalle el manejo interior. 1300 personas para hacer ocho títulos al año, te parecen muchos???? Entre cantantes, coro, orquesta, cuerpo de ballet (que tiene su propia temporada), técnicos, asistentes, escenógrafos, vestuaristas, sastrería, maquinaria, personal de los talleres de escenografía, utilería, errería, pintura, escultura, oficinas de diseño, de diseño de producción, biblioteca, personal del instituto de arte, profesores, preceptores (necesarios, la carrera de danza tiene chicos desde los 7 y 8 años), atención en la sala, acomodadores, personal de boletería y largo etc. ... 1300 personas para todo eso, te parecen muchos???....
De hecho, es lo que maneja cualquier teatro de ópera de primer nivel

La diferencia está entre tenerlos contratados y tenerlos en planta..... y la diferencia está en
dignidad de trabajo. Teatros que
no tienen el espacio ni la tradición de tener sus talleres en el lugar, puedo entender que tengan que tercerizar.... un teatro que ya tenía eso ganado, por tradición de 100 años.... ese paso atrás?
Y que lo provoquen y lo defiendan quienes no tienen ni puta idea de ópera, lo puedo llegar a comprender....... no defender, no aceptar, pero lo puedo entender. Que alguien que gusta de la ópera lo defienda? Disculpame, no te entiendo.
De qué estábamos hablando, si no del teatro y de la gente que lo forma?... O vos también crees que lo que hace al teatro son las cuatro paredes de su edificio, y la gente que está dentro es descartable y prescindible? .... Vos también creés que la gente que decidió dedicarse al arte tiene que vivir del aire, y como hace "lo que le gusta" no merece tener una fuente digna de trabajo? .... Hay que estar puchereando, sin derecho a carga social alguna??? ....
Puedo llegar a tener problemas por esto, porque no tengo la autorización de publicarlo aquí..... pero es más fuerte que uno. Lo publico, a riesgo propio, quitando los nombres:
M escribió:
Estimados amigos de Foro, querido Armando:
Tengo una enorme congoja, la mayor angustia de mi vida al enterarme, hoy mismo, que ya no tengo relación alguna con el Teatro Colón.
He sido asistente de régie en el Teatro Colón durante 11 años. Fui stage manager de la Ópera de Cámara, con varias producciones de gira en el extranjero.
Pero mi relación con el teatro empieza antes: empecé en el taller de sastrería en 1992, mientras estudiaba en el ISATC, donde me recibí de règisseur. Por mis conocimientos de idiomas fui convocada como traductora y asistente personal de Kiri Te Kanawa y Kathleen Battle.
Como règisseur asistente trabajé junto con Roberto Oswald, Ladislaw Stros, Gian Carlo Menotti, Sergio Renán, Emilio Sagi, Yannis Kokkos, Jorge Lavelli, Alfredo Arias, Hugo Midón, Jerome Savarí, Marcelo Lombardero, entre muchos otros: sumo casi 60 producciones a mis 40 años.
En todos estos años, mi relación con el Colón fue de contratada, lo que de por sí constituye una irregularidad, teniendo en cuenta que ciertos superiores míos, que hoy parecen estar regresando, me prohibían toda actividad fuera del Teatro y tenía, obviamente, horarios y funciones concretas que cumplir, una jerarquía a la que obedecer, etc. Esto significa nada de obra social, nada de jubilación, ningún sindicato al que poder afiliarse, siquiera. Trabajador sin derechos de trabajador, en definitiva. Relación de dependencia para lo malo… y locación de servicios también para lo malo.
El teatro se cierra en 2006, como es sabido. Desde entonces, continué con mi trabajo en las funciones de ópera que se hacían en otros escenarios. Cuando se decide no hacer más producciones ni dentro ni fuera, cada martes tenía que ir a firmar, simplemente, recibiendo mi sueldo, sí, pero quedando “a las órdenes”, sin poder pensar en desarrollar mi actividad en otra parte, de brazos cruzados, viendo cómo el teatro se venía abajo.
Tuve que decir que no, en los primeros años, a puestas propias que me ofrecían: no podía hacer nada afuera. Como contratada, no quise contradecir y correr riesgos. Posteriormente, me fueron dejando de llamar: fui encasillada como asistente, nadie me veía ya como “joven y prometedora” egresada del ISATC. Ahora, ni como joven, ni como prometedora, ni como règisseur.
Más recientemente, a mi sección se la incluye en un Decreto en que los administrativos pasan a planta transitoria. Díganme si un egresado del Instituto Superior de Arte a quien se pide leer partitura, dar vías a escena, anotar cada movimiento de solistas, figurantes y coro, cada luz, cada efecto en partitura, organizar los ensayos de escena, ensayar nuevamente ciertos fragmentos mientras el régisseur se ocupa de otras cosas, se le puede incluir en el rubro de “administrativos”.
Hoy no era un martes cualquiera: además de firmar, estaba ilusionada por volver a poder desempeñarme en aquello para lo que estudié, en lo que estuve haciendo más de una década, aquello por lo que decidí quedarme en la Argentina y rechazar un trabajo en España porque, a pesar de los pesares, “iba a extrañar demasiado el Teatro Colón”; hoy, digo, ilusionada, iba también a recabar información sobre la próxima producción: partituras, planes de ensayo, etc.
Pues bien: los administrativos, entre los que parece que me encuentro, han visto hoy, al ir a firmar como cada martes, que ya no tienen relación alguna con el Teatro.
Así. De pronto. Sin más. Chau. “No, no estás en la lista”. La situación es ciertamente injusta para todos, sí; administrativos de verdad o no.
Hay otros muchos casos denigrantes: el jefe de la (ex) sección Mecánica Escénica, ya mayor, toda una vida trabajando para el Colón, es enviado a un hospital… ¿para arreglar camas? No sé por qué me viene a la cabeza Borges, inspector de gallinas.
¿Debería, como cierto superior jerárquico me dijo una vez, en una de esas en que estuve un año entero sin cobrar, buscarme “un novio que te pague las cuentas y listo”? Yo con mi pareja y mi hija estoy bien, o lo estaba hasta ahora, pero… ¿debería hacerle caso? Por ahí es que no entiendo nada y las cosas son así: tanto tiempo dentro del Colón, desde los ensayos de luces 8 a.m. hasta el final de los ensayos de orquesta 23 p.m. quizá me impidan ver las cosas como son de verdad. Quizá esté fuera de órbita.
A “los administrativos” entre los que parece que me encuentro ni siquiera se les propuso ser enviados a un hospital o alguna otra dependencia municipal.
A mí tampoco: ¿qué haría yo en un hospital, por ejemplo? ¿Anotar en alguna partitura los gritos de los enfermos? ¿Darles vías de cuándo deben gritar o morirse? Al menos, eso sí, por ahí me mandaban al Argerich, que no sería lo mismo que el Festival Argerich pero un poco se parece.
La idea es clara: tener a la sección de coordinación y producción de règie como contratados, como siempre, como toda la vida, pero ni siquiera por todo un año, sino un contrato por cada producción, que cobraríamos quién sabe cuándo. Y esto en el mejor de los casos, si no prefieren, para aminorar gastos, contratar a pasantes ad honorem que estarían encantados. Lo mismo para un sinfín de secciones, imagino. Todo sin el más mínimo aviso. Pero no es grave: como cada vez hay menos espectadores porque nadie se preocupó nunca en serio de crear nuevo público, llegará el momento en que nadie eche el Colón de menos. Quizá los músicos, cantantes y directores de orquesta y de escena, pero quizá tampoco haya. O estarán en la calle Corrientes en algún musical. O fuera del país.
Supongo que si este correo es largo es porque me contagia N****, mi pareja. También porque necesitaba desahogarme con ustedes. Porque tengo una bronca que no había sentido jamás. Porque siento que debía haberme quedado con él en España, en su momento, y no andar con sentimentalismos del tipo “amo el Colón, es mi casa a pesar de todo”. Porque no me resigno a que nos sigan echando a patadas. A que basureen a los profesionales. A que la letra A de la sigla ISATC signifique, ahora me doy cuenta, Administrativo. A que la cultura sea un recurso económico más, una forma de atraer turismo, de hacer negocios, otro rubro que debe ser gestionado como una fábrica de zapatos. A tener que buscarme un novio que me pague las cuentas. Y las de mi hija. N****, aquí a mi lado, dice que a esto no se decide, tampoco. Que en casa seríamos muchos. Y que le da cosita.
Mis disculpas por la catarsis, sé que sabrán entender. Ustedes sí.
M
Lo publico, porque lo hicieron llegar a una lista cerrada, pero que llega a cientos de personas, y está destinado a que la gente se entere y contar la historia. Quito los nombres, porque no tengo la autorización para publicarlo acá. Dejo las iniciales, porque es algo tan generalizado, que sería imposible saber quién lo escribió, es una situación similar a cientos.
Lo publico acá, porque me parece importante que se sepa.
Por si cabe alguna duda, esta persona tiene mi misma carrera, por supuesto. Con 10 años más de experiencia, posiblemente.
Y no compares los despidos en España, que responden a un problema global económico, y para el que se están destinando varios millones en todo el mundo para refrenar, con algo que no tiene nada que ver con eso. Esto es, simplemente, una POLÍTICA """"""CULTURAL"""""". El mismo destino le esperan a las otras instituciones culturales, al menos las dependientes del gobierno de la ciudad.... Teatro San Martín, por ejemplo(que para quienes no saben, es el equivalente al Colón, pero en teatro)
Y pongo cultural en comillas, porque precisamente la política es la destrucción de la cultura.