Yo me he dado cuenta que en Alemania generalmente el público es más respetuoso...o...a decir verdad..más "hierático". Por un lado agrada ese silencio después del último minuto hasta que empiezan los aplausos, no se oyen los papelitos de los caramelos y las toses son menos (sólo las que no se pueden evitar, no las típicas toses de aburrimiento que a alguno que otro se le escapa : casualmente en la bacanal de Tannhäuser no se oía ni un respiro, pero cuandp Tannhäuser se debate entre el Venusberg y la vida de duelo y dolor o Elisabeth se encamina a su muerte...ahí ya empiezan los caramelitos, los cambios de postura, las toses...) . Eso sí, para cada ópera hay un público, o, mejor dicho, en función de la ópera nosotros, el público debemos ir con una actitud u otra. No me acabo de acostumbrar a que en una ópera italiana (verdiana, por ejemplo) no se aplauda después de la apoteosis de una área, o de un dueto, o que en un Cosí Fan Tutti no se rían ante los diálogos de féminas y caballeros.
El público debería gozar de la ópera y la música y respetarla. Disfrutar con ella y en función de eso reir, aplaudir, silbar, pitar o guardar silencio y reflexionar o sentir lo vivido. Y siempre respetando al que tiene sentado al lado, o detrás. El público que va por ir está desubicado y se comporta mal...mejor que vea la tele que sale más barato y puede mientras beber, comer, tomar caramelos, toser...
Aunque creo que es ahora, en nuestro presente, donde´más se respeta la ópera. En teatro, musicales, ballets...se puede escuchar la gente hablando, llega tarde y no pasa nada, levantándose...en cines ya ni qué contar...pero en la ópera y conciertos esa solemnidad está presente. Siempre ha habido además esa lucha por diferenciar el público de ópera del público que acude a cualquier otro espectáculo.
Yo lo que añadiría en los teatros, además del aviso de "Por favor, desconecten los móviles" sería: "Si desean tomar caramelos durante la función, por favor cójanlos o por lo menos, quiten ahora el papelito y guárdenlo en la mano. Respiren, tosan, comenten lo que necesiten y
prepárense, para en los próximos momentos, disfrutar de la música y la magia de la ópera. El mundo se queda fuera, el espectáculo empieza..."
