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De acuerdo con los "repartos flojitos" que dice el señor Spinoza y el "pelín conservadora" de Siddharta, aunque en desacuerdo con la profusión de "volveres" del señor Tucker. Volver yo creo que vuelve sobre todo lo que ya había, en una temporada claramente de transición, mientras Joel se acomoda en la nueva poltrona. De los veinte títulos de la nueva temporada, sólo son nuevas producciones en París ocho, lo que me parece muy poca cosa: la "Mireille" de Gounod, montada por el propio Joel como gran inauguración en septiembre y que por rareza infrecuente apetece, a pesar de un tenor tan temible como Castronovo (ella es la Mula y dirige Minkowski), un "Chenier" cantado por Marcelo Álvarez con la Carosi y montado por el muy convencional Del Monaco, un "Werther" con Jonas Kaufmann en coproducción con Covent Garden (el de esta última temporada alquilado a la Bayerische con la versión para barítono a cargo de Tézier fue inolvidable, como la maravillosa "Lady Macbeth de Mzensk", que no me explico por qué no la reponen entre tantas repeticiones inexplicables), una "Sonambula" con la Dessay en coproducción con Viena y Londres de Marelli, y que tal vez no compense el viaje, la curiosidad del "Faust" de Fénelon traída del Capitole de Toulouse, la "Dama del Lago" que parece de visión obligada (montada por Pasqual con Flórez, DiDonato y la Barcellona, sobrada de voz aunque también de kilos, vaya por dios, en el "Viaggio" milanés), y las dos primeras entregas del nuevo Ring por el nuevo director titular (Philippe Jordan) con un reparto que no va más allá de lo correcto, aunque tengo curiosidad por la producción de Kramer, que firmó para la Staatsoper vienesa un "Tristan" excepcional. Llamar nueva producción a la estupenda de Decker de la "Ciudad Muerta", que ya se vio en el Liceu, parece casi una errata. El resto es pura reposición desempolvada del almacén. La más imperdonable es la requetevista de Miller de "La Bohème", que no sé a qué cuento viene la exhumación de semejante cadáver putrefacto con la omnipresente Mula (¡la Dessay canta, por muy increíble que parezca, la Musetta!), como tampoco tiene ninguna gracia el "Don Carlo" montado por Graham Vick, feo por no decir que horrible, aunque no tanto como el que abrió la Scala esta temporada, imposible de superar en espantos. En mi opinión también están muy vistas las producciones de Coline Serreau de "El barbero", y la de Pelly del "Elixir", que sólo parece justificarse por la Netrebko y el Villazón: las dos son vistosas, pero nada más, y viejas. La "Salomé" de Dodin es demasiado plana, sin el menor aliciente (Nylund y Moser: pues bueno...), y los "Cuentos de Hoffmann" no es precisamente de lo mejor de Carsen, en mi opinión: dirigidos por López-Cobos, vuelve a cantar la Mula (Antonia), que lo canta todo en París esta temporada, como era de sospechar al mando de Joel. El "Billy Budd" no lo canta la Mula de milagro, aunque esa producción que anuncian de la siempre previsible Zambello, también muy vista, no la conozco. Quiero verla porque la ópera me encanta, como al señor Siddharta, a pesar de otro reparto para cubrir el expediente. Vuelven a montar el sosísimo "Idomeneo" de Bondy visto en Madrid, con un reparto de tanto lujo que cuesta creer que se mantenga (Netrebko, Kasarova, Villazón), y el resto de reposiciones están justificadas: el "Wozzeck" tampoco es de lo mejor del gran Marthaler aunque es muy bueno, y la Meier canta Marie, como bien subraya Naietta. Termino jurando por todos los dioses que la "Zorrita astuta" de Engel y "Platée" de Pelly son un par de maravillas incontestables, de las mejores producciones que he visto últimamente en la siempre interesante (con Mortier, desde luego) Opéra National de Paris.
_________________ Soy Susan Alexander. Sé lo que usted piensa, señora Kane.
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