Caminante escribió:
Lo resaltado en rojo es precisamente lo que me hace estar seguro de mi aseveración.¿Cuándo será? Ni idea.
Si sabe utilizar el buscador (yo no) busque encuestas de hace séis años sobre cuál era el mejor tenor (quizás no lo encontremos porque a lo mejor aún estábamos en el foro verde). Si lo encuentra habrá dado con alguna pista.
PD: Y oiga que a para mí Callas es la Violetta número uno. Es más, es de los pocos papeles en que no le discutiría (piense que su lista de roles es amplísima) el liderazgo. Palabra de "no callasiano".
Este "callasiano" confía en su palabra de "no callasiano"
Creo que entendí mejor cuál es su planteamiento (o eso digo yo).
Tengo algún tiempo leyendo este foro. Y pocas semanas participando. Y me llaman la atención algunas posiciones y gustos generalizados que en otros lugares no se encontrarían. Por ejemplo, lo mal considerados que son algunos artistas que, si bien tienen defectos obvios, son puestos por el suelo, a pesar de que en otras comarcas tienen son respetados (me vienen a la mente los casos de Giuseppe di Stefano o Ettore Bastianini, de la Traviata antes mencionada; de Gobbi es mejor ni hablar).
Di Stefano es un caso paradigmático. Que conste que yo caminaría sobre brasas si tuviera la oportunidad de oirlo en vivo en su buena época. Y sí, el sujeto arruinó y malgastó el espléndido material vocal que tenía. Pero mientras duró, ¡vaya noches las que ofreció! No en vano fue uno de los tenores más importantes de su época.
Lo que pasa es que a veces ejercermos el rol de Beckmesser y entonces estamos, 40 o 50 años después, con una tablilla, una tiza en la mano y el libro de nuestro crítico favorito, oyendo un CD en la sala de nuestras casas, apuntando todos los errores, los problemas en el passagio y comparando a Di Stefano (o al que sea) con un tenor de 1804 que cuando tenía 105 años grabó dos rodillos de Edison y sí refleja la forma como Verdi queria que cantaran el papel de Jacopo Foscari, por poner un ejemplo
Y no digo que no haya que analizar las voces con objetividad, pero es que a veces se nos pasa la mano en esa tarea de querer derribar los ídolos.