|
Aprovecho para...
...romper una lanza a favor de la programación del Real. En muchos sitios, excesivos a mi gusto, tanto en Internet como otros medios, se ataca de muchas maneras la programación del Teatro Real. En bastantes aspectos, y tras analizar este último año, yo sinceramente no creo que sea lo que se ha querido reflejar, es una programación mejorable, sin duda, como cualquier programación, se le acusa de pecar de excesos y carencias, pero me remito a los hechos: mi novia lleva viviendo poco más de un año en Madrid y comenzó a ir al Real, sin conocer la ópera, en mayo del año pasado.
Aún no ha pasado un año y ha tenido la oportunidad de ir a un Orfeo, el de Christie, que no tiene nada que envidiarle al de Savall, para luego pegar un salto, cuantitativo y cualitativo con el Vec Makropulos, y después un Idomeneo que aún falto de imaginación, fue bastante correcto. En tres funciones tres mundos distintos y todos ellos muy representativos de la historia de la ópera. Después de los albores de la ópera, el siglo XX y Mozart, le tocó un Verdi, un Ballo bastante ingenioso, un oratorio de Händel con un montaje que intentaba a toda costa no aburrir al espectador, para luego disfrutar de una de las mejores representaciones que recuerdo en el Real de estos últimos años, Kat'a Kabanova, seguida de Stravinski, otro Händel completamente distinto al anterior (Tolomeo), un bache, que tiene que haber de todo en el camino (Faust-bal), y ahora tiene por delante un Wagner, un Donizetti (Don Pasquale), Berlioz y Rigoletto, para acabar la temporada con un todo un "clásico" mozartiano.
Y todo esto en menos de un año. Sinceramente no creo que la programación del Real merezca la pena ser tan descalificada, variedad hay, basta leer lo anterior para saber que se están tocando tantos hitos de la ópera en sólo diez meses, ahora bien, que sea la programación ideal de cada uno de nosotros, pues nunca lo será, el mundo de la ópera es así, por definición es el mundo del descontento, si la soprano está estupenda, el tenor no (o viceversa), o falla la dirección de orquesta, o habríamos elegido otro barítono, o la escenografía, o el vecino que tose...
Un saludo cordial.
|