El Gran Inquisidor escribió:
No hay otra obra que merezca una obsesión
Me ocurre lo mismo con las "Vespro" de Monteverdi, otra obra de esas que quitan el hipo. Respecto a la relación de Furt con la Novena, quizá esto pueda interesaros.
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Furtwängler dedicó toda su vida a la exploración de la Novena de Beethoven, obra que dirigió en noventa y seis ocasiones. Se conservan grabadas diez, desde la londinense de 1937 a la postrera de Lucerna del 22 de agosto de 1954, última ocasión en que puso la partitura en atriles. De ellas se llevan la palma la feroz lectura berlinesa de 1942, en plena conflagración mundial, el período más rico en contrastes de la carrera de Furtwängler, con interpretaciones de gran dramatismo; la histórica de Bayreuth 1951, con motivo de la reapertura del Festival wagneriano cerrado desde 1944, y ésta de Lucerna, la más lenta de todas, la más espiritual, testamento artístico del director, perteneciente a su "tercer período", caracterizado por una visión serena, contemplativa, casi mística.
La de Lucerna fue para Furtwängler la mejor interpetación de su vida de una obra que amaba profundamente. Durante el concierto se sintió "como con un pie en el otro mundo", según confesó a su esposa. Poco tiempo más permaneció en éste. Cansado de la vida, angustiado por la sordera que le amenazaba -en septiembre de 1954 dirigió su Segunda sinfonía en Berlín, y no pudo oír el final del solo de fagot del comienzo-, se dejó morir en noviembre de 1954. Se enfrió durante un viaje en tren de Galstein a Clarens (Suiza), y el resfriado degeneró en neumonía. El día 5 le dijo a su mujer, Elisabeth: "De esta enfermedad me voy a morir; será muy sencillo. No te separes de mí". El corazó del más grande director que ha dado Alemania, el maestro subjetivo por excelencia, el intérprete más revelador del corpus sinfónico beethoveniano, dejó de latir el día 30"
El texto lo he extraído del ensayo explicativo que acompaña al segundo libro-disco (dedicado a la Novena de Lucerna, en la polémica remasterización que hizo el sello francés Tahra en 2002) de la colección de clásica de "El País" (2004).