Después de haber visto hoy la Baterflai en el cine vengo casi, casi, reconciliado con esta ópera. En el tema de las voces Racette (originalmente prevista Gallardo-Domás que suspendió por enfermedad) impresionante. Sólo le critico el haber andado algo justita de fiato en las dos arias del acto segundo (hacía demasiado ruido al respirar) pero tuvo una actuación grande, tanto en lo vocal como en lo escénico. No coincido con vuestra impresión de la Zifchak: me pareció acertadísima. En el final del segundo acto la sincronía con Racette fue de libro. Sr. Cónsul: me gustó mucho el traje que llevaba así como esa corbata de color rojo, también sus zapatos (nada que ver con los de la foto del Hans Sachs

) Vocalmente algo justo al principio, mejor en los actos segundo y tercero. Muy solventes los comprimarios y el punto negativo fue Giordani. Su primer aria es asqueante pero encima mal cantada lo es más. No mejoró ni en el dúo del primer acto ni en su intervención del acto tercero.
Bueno, como eso ya lo escuchasteis os comento sobre el montaje de Mingella (ya no sé si lo habéis visto por ahí o en DVD o algo) pero es precioso. Me recuerda en algo al montaje de Oviedo de hace unos 4 ó 5 años: sin apenas escenografía (el MET es gigantesco

), con suelos que brillan (y por tanto reflejan) y con un vestuario alucinantemente colorista (múpotito). Se juega mucho con las paredes de la casa de Butterfly que se mueven de un lado a otro rompiendo el estatismo escénico, además del uso de las marionetas: y es que el niño es una marioneta manejada por tres individuos que van de negro y con la cara cubierta. Parecía un niño de verdad. También se utiliza una marioneta que representa a Cio-Cio-San al comienzo del acto tercero en una pantomima a la vez que suena la introducción. En este montaje había tres pantomimas, una por cada acto. A mí este tipo de cosas me suelen sobrar, pero aquí me fueron convenciendo a lo largo que pasaban los actos. La primera, que habéis comentado más arriba era una vestida de Butterfly haciendo juegos con los abanicos. En el segundo acto aparece una escena como si fuese un flash-back de la mañana siguiente a la noche de amor del primer acto. Y luego la marioneta de Butterfly en el tercero. Un montaje notabilísimo. Está coproducido por la ENO y por la Ópera de Lituania. No sé si se ha puesto fuera de NY pero merece la pena. Se le saca, además, mucho partido a los 'hombres de negro' que mueven elementos escénicos (farolillos, pájaros,...) de forma discreta. En la última escena son los que resuelven el suicidio de la protagonista, con unas telas rojas que salen de su cuerpo y que son iluminadas por una luz roja. Es lo único que se ve al acabar la ópera salvo la marioneta del niño. Al final logré mantener el tipo pero ya había echado la lagrimita en el Che tua madre.
Entre las anécdotas de la retransmisión tuvimos a Renée Fleming (vestida de Escada) haciendo de presentadora en los intermedios (nunca había ido al cine a ver una ópera, pero se me hizo muy entretenida) y luego el momento de Butterfly lanzándose encima del tenor justo antes de que cante aquello de 'qué fuerte eres!' en el dúo del acto primero. Justo al acabar el acto, al salir del escenario hacia bambalinas trató de repetir la jugada, esta vez cogiéndola en brazos y casi se descoñan
