mitchum escribió:
creo que los grandes teatros españoles adolecen de cierta progresía en sus programaciones. Como que les da repelús incluir en sus temporadas óperas clásicas, es decir, Verdis y Puccinis y Rossinis populares y requeteconocidos para el gran público. Valiente estupidez, cuando en Covent Garden no falta ningún año La Traviatta. Por no hablar de Viena, donde la repetición de Bohemes, Rigolettos, Aidas, Barberos o Carmenes es un hecho que, entre otras cosas, permite escuchar a jóvenes valores en papeles requeteconocidos.
Y claro, si al pobre abonado le hacen chuparse opera ignota del siglo XX, aderezada además con directores de escena que merecerían estar vigilando el deshielo del casquete polar en lugar de trabajando en los teatros, pues se acaba con su paciencia. Los abonados maestrantes han tenido una paciencia infinita, hasta que por fin parece que el año que viene van a ver recompensada su voluntad.
Yo a veces alucino con algunos argumentos. En diez años el Teatro Real ha puesto varias veces
La boheme, Rigoletto, La traviata, Il trovatore, Madama Butterfly, Tosca, Il barbiere di Siviglia, Carmen, Lucia di Lammermoor, etc.
No vale compararla con Viena porque el sistema de programación es absolutamente diferente.
El puñetero prejuicio contra las "ignotas" operas del siglo XX, ¿quiere decir que no hay que programar o hacerlo menos
Peter Grimes, Kat'a Kabanova, Dialogues de Carmelites, Elektra, Wozzeck, Die Frau ohne Schatten, The Rape of Lucretia, etc? La gran mayoría, por cierto, grandes éxitos en el Real.
O quizás lo que pensemos es que la ópera es un arte agotado y, por lo tanto, su futuro pase por repetir el esuema de
Turandot hasta el siglo XXIII o buscar la involución hacia Monteverdi.