Efectivamente: la película trata las relaciones éticas entre la política empresarial, en general, y los nuevos métodos de selección de personal, en particular, con las estructuras nazis. Esto es lo que, al menos para mí, y creo entender que para ti también (¿me permites que te tutee? A mí me gustaría que te tomaras esa licencia conmigo

), constituye el núcleo del guión. Pues bien, me parece una analogía bastante manida. Sin ir más lejos, ahí está la película aquella de
El método y su correspondiente obra teatral, que no deja de plantear la misma cuestión - no me atrevo a decir que con más fortuna (tampoco es buena), pero sí, al menos, de un modo menos pretencioso (y vago).
Mi referencia a la cuestión del lenguaje se refería a una escena en concreto: ésa en la que el miembro del cuarteto de cuerda que escribe los anónimos se entrevista con el protagonista en una cafetería del pueblecillo en que vive. Le suelta un rollo sobre el lenguaje del Tercer Reich elemental a más no poder... eso sí, con las debidas pausas por mor de la apariencia de profundidad. Más
Lingua Tertii Imperii y menos divagación

. Por lo demás, la lectura del informe sobre las matanzas de judíos con camiones de gas en Chelmno, aparte de metido con calzador, está enteramente sacado del documental
Shoa. Cualquier persona mínimamente interesada en el tema del universo concentracionario y la cuestión del exterminio durante la II Guerra Mundial (algo que, últimamente, me ha obsesionado bastante) no puede dejar de considerar la película un pelín manipuladora y, lo que es peor, superflua.
De todos modos, en general, lo que a mí me molesta más es ese tono (con perdón) onanista de la dirección. Pero no creo que sea mala; sólo del montón. En cualquier caso, opino que no se merece esos panegíricos en las revistas especializadas.